Una vecina del barrio Mayoraz se puso en contacto con este diario para alertar sobre el accionar de tres individuos que visten ropas de trabajo y se movilizan en un vehículo identificado con las siglas de la Empresa Provincial de la Energía.
Puntualmente la señora Marta Quaglia refirió la visita que los desconocidos hicieron a un anciano quien, en tren de amistosa conversación, les permitió ingresar a su domicilio para solucionar un desperfecto eléctrico, tarea que concluyó con la desaparición de un costoso disyuntor.
Esto sumado al inquietante merodear alrededor de la misma casa que esos hombres hicieron un día después llenó de alarma a nuestra entrevistada, mucho más cuando, a su consulta telefónica, personal de la empresa provincial contestó que no existía constancia de trabajo alguno en ese vecindario al momento de ocurrir el hecho referido.