AFP-EFE
Las tropas rusas ""están destruyendo" Gori (centro) y el puerto de Poti (oeste, en el Mar Negro), declaró el portavoz del Ministerio georgiano del Interior, Shota Utiashvili.
Utiashvili había anunciado por la mañana que las fuerzas rusas se estaban retirando de Gori, en cumplimiento del alto el fuego firmado hace dos días con mediación francesa, pero que luego ""cambiaron de opinión".
En los alrededores de esa estratégica ciudad por la cual pasan las rutas que recorren del este al oeste el país, se escucharon hoy varias explosiones -que podrían ser de disparos de artillería- y se observaron humaredas indicó un periodista en el lugar.
Rusia hasta ahora se abstuvo de dar informaciones sobre los movimientos de sus tropas y expresó un fuerte respaldo a los separatistas pro rusos en el conflicto que entraba en su segunda semana.
El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, declaró que la integridad territorial de Georgia está ""limitada de hecho" y que esa cuestión sólo puede ser resuelta ""buscando las vías mutuamente aceptables".
Y el presidente ruso, Dimitri Medvedev, afirmó que Moscú ""apoyará" y ""garantizará" cualquier decisión de Abjasia y Osetia del Sur sobre su estatuto.
Con el cese del fuego fragilizado, esas declaraciones tensan también las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, aliado de Georgia.
El presidente George W. Bush reclamó ayer la salida de las tropas rusas del país caucásico e insistió en que ""la soberanía e integridad territorial de Georgia debe ser respetada".
Bush envió a la región a su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien llegará mañana a Tiflis, tras hacer una escala hoy en París, donde se reunirá con el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
El gobierno estadounidense envió además aviones militares con ayuda humanitaria para la devastada Georgia.
Georgia es candidata a adherir a la OTAN, al igual que Ucrania, otra república desprendida de la ex Unión Soviética. Esos proyectos irritan sobremanera a Rusia, que vería de ese modo a la Alianza Atlántica extenderse a tradicionales áreas de influencia de Moscú.
Ucrania anunció hoy que los buques de guerra rusos desplegados frente a Georgia deberán obtener autorización para regresar a su base en el puerto ucraniano de Sebastopol.
El gobierno ucraniano ya había promulgado ayer un decreto imponiendo restricciones al movimiento de esa flota, calificado por Moscú de ""grave medida anti-rusa".
El conflicto se inició el jueves de la semana pasada, cuando tropas georgianas trataron de retomar el control de Osetia del Sur, que al igual que Abjasia viven fuera de la autoridad de Tiflis desde el inicio de los años 90.
En represalia, Moscú desencadenó una ofensiva que llevó a sus tropas hasta el interior del territorio georgiano.
En la contraofensiva, cientos de separatistas surosetos, acompañados por fuerzas militares rusas, saquearon e incendiaron casas en las aldeas cercanas a Gori.
Rusia acusó ayer a Georgia de violar la tregua firmada el martes al no continuar una ""retirada activa" de sus tropas de Osetia del Sur, donde según las autoridades rusas unos 2.000 civiles murieron en los combates.
La ONU calcula que unas 100.000 personas fueron obligadas a abandonar sus hogares.
El ministro georgiano de Salud Pública estimó el número de muertos en Georgia en 175 personas, en su mayor parte civiles. Rusia anunció la muerte de 74 militares.
Finalmente, la compañía petrolera BP volvió a inyectar gas en el gasoducto del Cáucaso Sur (SCP), que pasa por Georgia, tras haber suspendido el suministro por precaución durante las operaciones militares rusas en el país caucásico.
El presidente y el canciller rusos dijeron hoy que la cuestión de la integridad territorial de Georgia es un asunto terminado y que el Kremlin apoyará cualquier decisión que tomen Osetia del Sur y Abjasia, en una señal de que Rusia podría absorber esas dos regiones separatistas georgianas.
Los comentarios del presidente Dimitri Medvedev y el canciller Serguei Lavrov parecen hacer más endeble aún la ya frágil tregua acordada por Rusia y Georgia esta semana para poner fin a una sangrienta guerra de cinco días que se desató precisamente cuando Georgia intentó reconquistar Osetia del Sur, el jueves pasado.
"La posición rusa permanece inmutable: apoyaremos cualquier decisión que sea tomada por los pueblos de Osetia del Sur y de Abjasia de acuerdo con la Carta de Naciones Unidas (...), y no sólo la apoyaremos sino que también la garantizaremos", dijo Medvedev, citado por la agencia de noticias rusa Interfax.
Un poco más tarde, el canciller Lavrov dijo que Georgia podía olvidarse de las "habladurías" sobre su integridad territorial.
"Podemos olvidarnos de las habladurías sobre la integridad territorial georgiana", dijo Lavrov, luego de explicar que cree imposible persuadir a Osetia del Sur y Abjasia de que pueden ser forzados a ser parte de Georgia.
La Unión Europea salió de inmediato a defender la integridad territorial de Georgia. "No se discute", dijo la vocera de la Comisión Europea, Krisztina Nagy.
Lavrov hizo su declaración al anunciar que Medvedev recibió hoy en el Kremlin a los líderes de las dos regiones separatistas de Georgia, el primer ministro abjasio, Sergei Bagapch, y el premier osetio, Edouard Kokoiti.
Ambas regiones, que se declararon independientes en 1992 pero sin reconocimiento de la ONU, quieren sumarse a Rusia.
Los líderes abjasio y osetio también firmaron el plan de cese el fuego suscripto el martes por Rusia y Georgia, presentado a ambos países por el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Medvedev también criticó a países que según su opinión sólo venden armas a Georgia y no contribuyen a la paz, en una aparente alusión a Estados Unidos y Ucrania, principales proveedores de armas al gobierno georgiano.
El mandatario invitó a los países "socios" de Rusia "a asumir una posición más constructiva. Lo único que saben hacer es proveer de armas a Georgia, pero armar no ayuda a reconstruir la paz. Es necesario contribuir a la paz, no a la guerra", indicó.
Determinación separatista
Las dos repúblicas separatistas pro rusas de Georgia, Abjasia y Osetia del Sur, están decididas a obtener su independencia, declararon hoy sus presidentes respectivos durante una conferencia de prensa conjunta en Moscú.
""La aspiración del pueblo de Osetia del Sur a la independencia sigue sin cambios. Apuntaremos a la independencia en estricta conformidad con las reglas del derecho internacional", dijo el presidente sudoseto, Edouard Kokoiti.
""En lo que concierne a nuestra independencia (...) no nos parará ninguna fuerza. El objetivo se ha fijado e iremos hacia este objetivo juntos", agregó el presidente abjaso, Serguei Bagapch.