Opinión: OPIN-04 El miedo a parecer débil

Las horas de Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio de la Nación están contadas y no porque desde el gobierno se haya anunciado alguna novedad en este sentido.

En realidad, queda claro que a Moreno se le terminó la cuerda por la clara señal que durante las últimas horas comenzaron a dar los más destacados voceros del kirchnerismo. El diputado nacional Agustín Rossi y el gobernador bonaerense Daniel Scioli fueron los primeros en coincidir en la necesidad de apartar al polémico funcionario de su cargo y en transparentar de una vez por todas el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

Sería de una inocencia casi infantil creer que las declaraciones de estos hombres del kirchnerismo fueron casualmente coincidentes.

Hace mucho tiempo que desde la oposición, desde entidades intermedias, organizaciones empresarias y ruralistas se viene denunciando la política de "apriete" generada por este funcionario. Hace tiempo que el país reclama sincerar los números de un Indec intervenido por lo que los empleados de carrera denominan "la patota de Moreno".

Pero este gobierno está equivocadamente convencido de que hacer lo que le piden desde cualquier sector que no pertenezca al kirchnerismo puede ser tomado como signo de debilidad.

La estrategia oficial para apartar a Moreno de ese cargo -seguramente continuará prestando servicios en otra área por ser un hombre de absoluta confianza del gobierno- parece bastante sencilla: mostrar -o intentar hacer creer- la ciudadanía que es el propio kirchnerismo el que ha descubierto las ventajas de reemplazar a Moreno y devolver al Indec la credibilidad perdida. Recién entonces se realizará el anuncio oficial.

¿Cuánto tiempo se perdió en éste y otros temas por la paranoica percepción del poder del kirchnerismo?

Al gobierno parece importarle poco la respuesta a esta pregunta.