La aplicación de un régimen tributario simplificado para pequeños contribuyentes, la extensión de Ingresos Brutos a las industrias que facturen por encima de los dos millones de pesos anuales, la adopción de un nuevo revalúo fiscal para determinar el costo del Impuesto Inmobiliario y la incorporación de una quinta cuota de este tributo para 2008, son los principales componentes del proyecto de reforma tributaria del gobierno de Hermes Binner.
La iniciativa, que ingresará a la Legislatura a través de la Cámara de Diputados, no contempla cambios para la patente sobre vehículos, por falta de consenso. La pretensión del Poder Ejecutivo es aplicar el nuevo esquema tributario a partir del 1º de enero de 2009, y le permitiría recaudar 670 millones de pesos.
Previo a la enunciación de las medidas, el ministro de Economía, Angel Sciara, expuso los argumentos de la reforma. Recordó los aspectos "vulnerables" detectados en el sistema tributario provincial actual y en la composición de sus recursos, que implican una gran dependencia de los ingresos federales. Enfatizó que la mayor porción de la recaudación propia (70%) se genera por Ingresos Brutos, un impuesto "procíclico, que crece con la bonanza y decrece con la depresión".
Sciara apeló al contexto, y recordó que también otras provincias argentinas sufren el "federalismo cada más resentido, en tanto la Nación aumenta su recaudación total, pero eso no se coparticipa". A propósito, reparó en la "paleta enorme" de tributos que tiene la Nación para recaudar, contra la cantidad limitada de sólo tres impuestos que tiene la provincia de Santa Fe: Inmobiliario, Ingresos Brutos y Sellos.
El funcionario negó que la reforma sea una respuesta "espasmódica a una coyuntura más o menos benigna". En cambio, dijo que apunta a un "cambio estructural", para corregir descomposiciones y distorsiones. Sobre esa base, dijo que aspiran a tener un sistema tributario "sólido", a partir de una reforma elaborada en función de tres ejes: recuperar la justicia tributaria, revisar la estructura de los gastos, y repartir la carga o la presión tributaria.
La responsable de explicar cada medida fue la subsecretaria de Ingresos Públicos, Teresa Beren. Arrancó advirtiendo la pérdida de autonomía fiscal en la provincia, que implicará que en 2008 los recursos propios sólo permitan cubrir el 60% de la masa salarial estimada. Después, anunció la aplicación de un Sistema Tributario Simplificado (una suerte de monotributo provincial), que le permitirá a los pequeños contribuyentes reemplazar el porcentaje sobre la facturación que pagan en concepto de Ingresos Brutos, por una cuota fija por mes de 33 pesos como mínimo. Estarán exentos de los regímenes de retención y del Impuesto de Sellos, para las operaciones vinculadas con su actividad económica.
En cuanto a Ingresos Brutos para el resto de los contribuyentes, se disminuyó la alícuota del 2,8 al 2,5% para el sector mayorista de alimentos y bebidas, y no se modificó la alícuota al comercio de alimentos, que seguirá en el 1%. Por otra parte, seguirán exentas aquellas Pymes que facturen por debajo de los 2 millones de pesos anuales. En cambio, se propone suspender la ley de promoción industrial, y gravar con el 1% de Ingresos Brutos a industrias que facturen por encima de los dos millones de pesos anuales, y con el 3% a las que tengan actividad industrial y planta fabril fuera de Santa Fe. La alícuota general del impuesto se mantiene en el 3,5% pero sería superior en otras actividades, como sector financiero y fideicomisos no financieros y financieros.
La segunda pata de la reforma es la modificación del Inmobiliario, que desde el año que viene, en caso de aprobarse la ley, se regirá con un nuevo avalúo. Cabe aclarar, de todos modos, que este año igualmente se incorporará una quinta cuota del tributo con los valores actuales.
Según la nueva valuación (surge de datos de 2002) para el Inmobiliario Rural, la hectárea que hoy está valuada en 533 pesos se valuará en 2.332 pesos. La valuación tiene en cuenta la diversidad geográfica y el potencial productivo de cada región. Según Beren, de los 149 mil inmuebles rurales de la provincia, más de 44 mil van a pagar cien pesos por año; otros 19 mil pagarán 200 pesos anuales; unos 14 mil pagarán hasta 300 pesos; y 129, es decir el 85% del padrón pagarán, hasta 1.200 pesos al año. Beren aclaró que este aumento del Inmobiliario rural se compensa con la alícuota 0 que seguirán teniendo en Ingresos Brutos.
En el caso del Inmobiliario Urbano, las nuevas valuaciones implicarán que el 40% de los inmuebles que hoy pagan 45 pesos por año pasarán a pagar 68 pesos, y otro 40% del padrón que le sigue en la valuación pagará hasta 365 pesos anuales.
$ 670 millones
es el incremento estimado de la recaudación anual santafesina, si la Legislatura aprueba el proyecto. De esa suma, $ 181 millones son coparticipables a municipios y comunas y $ 489 quedarían para la administración central. Pero todo el esfuerzo de la reforma fiscal es menor si se compara con los reclamos a la Nación: $ 1.500 millones que la provincia le da a la Anses para financiar su déficit, cuando el organismo nacional tiene superávit; $ 700 millones de la provincia que la Nación decidió cobrar unilateralmente para financiar la Afip y 80 a 90 millones en ATN que la provincia no recibe del gobierno federal.
El informe oficial sostiene que la reforma tributaria propuesta tiene un principio de "inclusión social" por el cual más de 40 mil pequeños contribuyentes "pagarán menos que en la actualidad" mediante una cuota fija de ingresos brutos, exenciones para algunos actos de impuesto de sellos y exclusión de regímenes de percepción y retención.
En la máxima categoría de ese segmento, con facturación de hasta $ 216 mil, el ahorro será de $ 1.500.
Además, la "equidad tributaria" se verifica -siempre según el proyecto- en la disminución del 2,5 % de la carga fiscal sobre el comercio mayorista, con el objeto de "no afectar el poder de compra sobre artículos de primera necesidad". Tampoco se modifica la alícuota del 1 % al comercio de medicamentos.
Unas 8.500 Pymes santafesinas con facturación inferior a $ 2 millones, y otras 3.500 Pymes de la construcción con facturación inferior a un millón de pesos, no pagarán Ingresos Brutos.
Tendrán en cambio tasa del 1 % unas 2.350 empresas santafesinas que facturan más de $ 2 millones con actividad industrial, y 9.600 empresas que operan en la provincia pero tienen plantas fuera de Santa Fe.
Las grandes constructoras (656 empresas santafesinas y 1.600 con sede fuera de la provincia) pagarán una tasa del 2,5 %; en cambio, los desarrolladores inmobiliarios estarán exentos.
Dependencia.
Según los datos presentados por la subsecretaria de Ingresos Públicos de la provincia, Teresa Beren, "la provincia atraviesa un problema estructural: su pérdida de autonomía fiscal". En 2008, los recursos tributarios propios alcanzaron sólo para pagar el 60 por ciento de la masa salarial o el 25 por ciento del gasto total de la administración santafesina, que queda expuesta así a los recursos federales.
El informe oficial se esfuerza en destacar para el Impuesto Inmobiliario urbano, unas 498.423 unidades tributarán 68 pesos más, y otras 499.336 unidades pagarán $ 365 de aumento. Teresa Beren detalló en la conferencia que los sectores asalariados pagarán aumentos promedio de $ 45 a $ 68 por año.
Para el inmobiliario rural el valor promedio del avalúo por hectárea es de $ 533 y pasará a $ 2.332. En total, las valuaciones pasarán de $ 6.768 millones a $ 29.212 millones, si se toman más de 12,5 millones de hectáreas gravadas.
Los campos pagarán así entre $ 0,27 y $ 3,29 pesos diarios de impuesto inmobiliario según sus avalúos respectivos.