Córdoba (DyN) .Ä El robo fue perpetrado en el Centro Motor Toyota, situado en Colón 5007 de la ciudad de Córdoba. Fuentes policiales dijeron que al ingresar los delincuentes redujeron a tres serenos y dos empleados informáticos y destacó que el golpe se llevó a cabo con gran precisión e incluyó la sustracción de las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad.
Entre dinero, cheques y el vehículo robado, el botín que los ladrones se llevaron podría ascender a un millón de pesos, según versiones periodísticas, pero las fuentes policiales y de la empresa no brindaron una confirmación oficial al respecto.
Los asaltantes ingresaron a las 1.10 de hoy y se movieron "de memoria" dentro del lugar, reduciendo a los guardias y a dos analistas que realizaban el mantenimiento de las computadoras, quienes terminaron encerrados en un baño.
Recién a las 2.20 los trabajadores pudieron dar el alerta al número 101 de la policía, dijo a DyN el comisario inspector Fredy Barrera.
"A uno de los guardias le pegaron un culatazo en la cara, pero no es una lesión importante. Fue trasladado al Sanatorio Allende", dijo el jefe policial. A todos los trabajadores les robaron los teléfonos celulares, pero sólo al sereno agredido le sustrajeron además unos 100 pesos. "Aparentemente sería para castigarlo, porque fue el único que se registró", especuló Barrera.
El gerente de la concesionaria, Edgardo Fernández Favarón, dijo en declaraciones a la prensa que los autores del robo "fueron verdaderos profesionales".
Consultado sobre el monto del dinero sustraído, evitó dar precisiones. Los asaltantes no hicieron prácticamente preguntas a los trabajadores y se movieron por el establecimiento con perfecto conocimiento acerca de dónde estaban las dos cajas fuertes y el buzón que funciona como caja de seguridad.
"Las cajas no estaban empotradas, sino abulonadas. Pero tenían un trabajo de inteligencia previo tremendo. Incluso sabían que una de las cajas estaba escondida detrás de un mueble", sostuvo uno de los investigadores consultados por DyN.
La banda se llevó el disco duro donde se registran las imágenes que toman las cámaras de seguridad del interior del local. Además, reclamaron el otro disco donde se guardan las imágenes de las cámaras externas, pero los empleados les explicaron que no funcionan porque actualmente el sistema está en reparación. La información con la que contaban hacía especular a los policías acerca de la posibilidad de algún "entregador".
Además, les llamó la atención que los asaltantes hayan ingresado prácticamente sin violentar ningún ingreso. "Los guardias estuvieron muy distraídos para que hayan aparecido así", deslizó una de las fuentes consultadas.
Antes de escaparse, los asaltantes encerraron a los cinco empleados en un baño que cerraron con llave y se llevaron el picaporte. Pero uno de los empleados de sistemas consiguió salir por el cielo raso y les abrió la puerta a los demás, tras lo cual pudieron dar el aviso a la Policía.