De la Redacción de El Litoral
La Justicia desestimó un pedido para que se investigue a la madre del adolescente que mató a su papá de un escopetazo, en la ciudad de Esperanza. Había dudas sobre la veracidad de las declaraciones de la mujer, que habría incurrido en ciertas contradicciones sobre el lugar donde estaba el día del crimen.
La jueza de Menores Nº 2, Ana María Elvira, le pidió a su par de Instrucción Primera, el Dr. Pedro Guevara, la apertura de una causa por "falso testimonio" contra la madre del joven de 17 años que acribilló de un balazo a su padre, la mañana del 22 de noviembre de 2007.
Elvira mandó el expediente a Tribunales antes de que comenzara la feria judicial de invierno, por lo que una vez concluido el receso el juzgado analizó las copias. Las sospechas que en principio preocuparon a la jueza de Menores no tuvieron eco en Instrucción, donde se entendió que "no existen contradicciones para que se investigue", adelantó una fuente.
Luego de analizar las actuaciones el juez Guevara mandó todo al fiscal de la causa, que avaló la decisión del primero en su dictamen.
El italiano Giovanni Mezzalana Trabugio tenía 53 años cuando lo encontraron boca arriba y con una almohada que le tapaba el rostro, tendido sobre la cama, en su dormitorio. Hasta allí llegó una patrulla de la Unidad Regional XI, acompañada por los dos hijos del dueño de casa, de 17 y 10 años.
Estaba muerto. Su hijo mayor le había dado un disparo con un fusil Mauser de caza mayor mientras dormía, según declaró después. Luego se supo de los malos tratos a los que estaban sometidos los menores, lo que permitió comprender la reacción.
Sucede que cuando ocurrió la tragedia la madre ya no vivía con su ex esposo ni sus dos hijos, sino que había emigrado a Paraguay. El supuesto falso testimonio del que se la acusó fue porque habría dicho que el día que ocurrieron los hechos estaba en un sitio, cuando en realidad la Justicia obtuvo datos de que había estado en otro.
Así las cosas, se temió por el papel que pudo jugar la madre en el desenlace fatal. Sin embargo, todo quedó descartado.
La mujer había abandonado la casa del barrio Unido un año atrás, cansada de los malos tratos a los que la sometía su esposo, de nacionalidad italiana.
Ella es oriunda de una provincia norteña y conoció a Mezzalana en un viaje a Italia. Juntos se fueron a vivir a Laguna Paiva, donde pasaron algunos años, antes de asentarse en la cabecera del departamento Las Colonias.