Juan Carlos Scalzo
La joyería Marcel contaba con alarma para vidrieras y accesos, pero los ladrones no ingresaron al local, trabajaron desde una propiedad lindera y sólo tuvieron que hacer un agujero en la medianera Äíde ladrillos huecos!Ä, contra la cual se apoyaba la parte trasera de la caja fuerte.
De ese modo, aprovechando el fin de semana largo, los malvivientes se alzaron con un cuantioso botín. El golpe se inscribe entre los más importantes perpetrados en la ciudad.
El robo fue descubierto en la noche del pasado domingo, por el propietario de una agencia de quiniela, vecina al local siniestrado, desde cuyos fondos los "boqueteros" habrían "trabajado" para cometer el ilícito. El agenciero fue quien advirtió el enorme agujero en la pared y la caja abierta desde su parte posterior.
La precariedad del sistema de seguridad de Joyería Marcel, ubicada en pleno microcentro de la ciudad, frente a la plaza 25 de Mayo, llamó la atención a los investigadores del caso, si se tiene en cuenta que registra media docena de robos en estos años (el último de ellos, a comienzos de julio pasado cuando rompieron uno de los cristales del frente).
La investigación, hasta ahora, pudo determinar que el comercio tenía la alarma y sensores Äsobre vidrieras y accesosÄ activados, pero los ladrones sólo tuvieron que derribar parte de la pared, de ladrillos huecos, que divide a ambos comercios y accedieron a la parte posterior de la caja fuerte, de no más de 4 cm de espesor, con 400.000 pesos entre alhajas y valores en su interior.
Según trascendidos, solamente estaría asegurada una parte de las joyas robadas, ya que por lo general se protegen las que se exhiben al público, en mostradores y vidrieras, o quedan al alcance de la mano, que no son las de mayor valor.
Se tiene también como certeza que los delincuentes conocían a la perfección el lugar y que el robo fue planeado milimétricamente, al punto de que el boquete efectuado coincidía exactamente con la parte posterior de la caja fuerte. En los fondos de la agencia se encontró una amoladora de gran tamaño que fue dejada en el lugar, la que presumiblemente habría sido utilizada tanto para hacer el boquete como después para violentar la caja de seguridad.