De la redacción de El Litoral
En un partido con un final electrizante, en el que Vasileios Spanoulis tuvo la pelota para darle la victoria a su equipo, el seleccionado argentino de básquetbol le ganó a Grecia por 80-78 y se clasificó para jugar ante el Dream Team estadounidense una de las semifinales de los Juegos Olímpicos de Beijing.
El espectacular último cuarto de Carlos Delfino, en el que convirtió los primeros 15 puntos de su equipo; la ascendencia de Emanuel Ginóbili, a pesar de errar el lanzamiento que pudo liquidar el partido antes de la chicharra final, así como el corazón (Andrés Nocioni terminó el partido lesionado) y la defensa que sacaron a relucir todos los jugadores argentinos en el segundo tiempo fueron las claves de la victoria. Al igual que hace cuatro años en Atenas, el fixture determinó que la Argentina vuelva a cruzarse con los Estados Unidos en una de las semifinales del torneo, la cual tendrá lugar mañana a las 11.15, hora argentina.
Pese a irse al descanso largo un punto abajo, 40-39, el seleccionado argentino no jugó un buen primer tiempo, básicamente porque dependió más de los momentos individuales, como los que tuvieron en distintos pasajes Ginóbili, Luis Scola y Nocioni Äquien se fue a los vestuarios a 2 minutos 30 segundos del final por una molestia en una de sus rodillasÄ, que del juego en conjunto.
Por contrapartida, Grecia jugó mejor en equipo y generalmente dominó el trámite y el resultado. Los griegos hicieron algo lógico, salir a neutralizar a Ginóbili, y al principio lo consiguieron.
Esos pasajes fueron bien aprovechados por Scola (metió los primeros cinco puntos de su equipo), pero eso duró poco porque, a continuación, los griegos se encargaron de borrar al ala-pivote de los Houston Rockets.
Pero Grecia no sólo se limitó a marcar a los mejores jugadores argentinos, sino que también jugó. Para ello contó con una jugada que la defensa argentina no pudo neutralizar: el corte y la descarga para el hombre grande en la pintura.
En esa tarea se destacaron el base Spanoulis (9), quien desequilibró a la defensa argentina cada vez que atacó el aro, y el pivote Konstantinos Tsartsaris (12), quien en la mayoría de las oportunidades pudo con los hombres altos de la Argentina.
Tras perder el primer cuarto por un apretado 23-22, los dirigidos por Sergio Hernández volvieron a meterse en el partido en la medida en que Ginóbili ajustó su puntería (convirtió 4 de sus 7 intentos de triples), pero eso sólo alcanzó para mantenerse a la par de los griegos.
En el segundo tiempo se despertó la Argentina, sacando a relucir una defensa asfixiante, que tuvo en Pablo Prigioni a su principal abanderado, consiguiendo cuatro robos de balón.
Consolidada en defensa, la Argentina, en cambio, no tuvo tanta claridad en ataque, hasta que apareció Delfino, con una impresionante efectividad desde los tres puntos, para comenzar a dar vuelta el marcador.
El seleccionado se colocó 62-55 (su máxima diferencia hasta entonces) y todo pareció encarrilado hacia un triunfo menos complicado de lo que anunciaba el cotejo. Pero, no; Grecia, como la Argentina, utilizó la vía del triple y, tras un parcial de 9-2, igualó el tanteador en 66.
Y ahí sí quedó en claro que habría que jugar hasta la última pelota para ganar, porque en los últimos minutos el encuentro se volvió un duelo de triples (a esa altura se había sumado Ginóbili), aunque la Argentina siempre estuvo uno o dos puntos arriba del marcador.
A 30 segundos del final, la pelota cayó en poder de la Argentina. Prigioni la manejó por algunos segundos; luego pasó, como era lógico, a las manos de Ginóbili, pero "Manu" falló el tiro y el balón fue a parar a manos de los griegos.
Grecia hizo todo más o menos bien, pero Spanoulis falló en su intentó de triple, Scola tocó la pelota para que siguiera en juego, y se consumieron los segundos que quedaban en el reloj.
Así de sufrido y complicado fue el triunfo argentino, un triunfo que vuelve a colocar a la "Generación Dorada" entre los cuatro mejores de un torneo internacional. Poco importa a esta altura que en el camino haya que enfrentarse al "cuco", los Estados Unidos.
"Lo festejamos (al triunfo) de la manera en que lo hicimos, porque al partido lo sacamos adelante con mucho huevo y coraje, como nos gusta jugar. Esto que conseguimos hoy (por ayer) es algo increíble", señaló Delfino, en declaraciones realizadas a TyC Sports.
El santafesino fue clave para la Argentina en un difícil momento del partido, ya que durante una gran parte del último cuarto fue el único en convertir puntos.
"Grecia planteó un partido durísimo. Nos cerró las vías de gol, nos hizo jugar mucho uno contra uno y apostar a las individualidades, algo que a nosotros no nos gusta. Ellos se desempeñaron con más comodidad, a pesar de que nosotros dominamos el juego", puntualizó Delfino, quien, además, reconoció que sufrió algunos problemas físicos. Posteriormente, Delfino se refirió al cruce de semifinales, durante el cual la Argentina deberá medirse mañana ante los Estados Unidos, el equipo que llegó a Beijing como el máximo favorito a quedarse con la medalla dorada.
"Ahora nos toca jugar contra el equipo más difícil, pero, como decía un viejo entrenador mío: "Cuando vas a un boliche, te motiva tratar de bailar con la más linda'. Bueno, para nosotros la motivación más grande es jugar contra los Estados Unidos", concluyó.
"Estamos muy felices, porque se logró el objetivo primario, que era llegar a las semifinales. Ahora hay que colgarse una medalla olímpica, del color que sea. Vamos a hacer lo imposible para subir al podio, porque es nuestro objetivo final", sostuvo Ginóbili, luego del partido que el seleccionado nacional le ganara a Grecia por 80-78, en el Olympic Basketball Gymnasium, de Beijing.
"Dado que perdimos en el debut contra Lituania, nos toca Estados Unidos. Sabemos que no somos favoritos en absoluto, pero iremos por el milagro. Es muy complicado; no obstante, ya lo hicimos antes y trataremos de hacerlo de nuevo", indicó el jugador de los San Antonio Spurs.
"Ellos son superdotados atlética y técnicamente. Tendremos que hacer un juego estratégicamente brillante, no cometer errores, porque te los hacen pagar duramente y, además, tendremos que meterla. Es muy difícil, pero vamos a intentarlo", agregó el bahiense.
Respecto del costoso triunfo ante Grecia, Ginóbili manifestó que "fue durísimo, como esperábamos, porque en ningún momento pasó por nuestra cabeza que podíamos ganarlo por 15 ó 20 puntos. Sabíamos que era un equipo durísimo, áspero, con mucho oficio. Pero lo terminamos ganando y estamos muy felices. Ahora tenemos que descansar para el próximo encuentro.
"Este equipo tiene carácter y se rompe el alma. No somos el Dream Team, nos cuesta todo muchísimo, nadie nos regala nada, pero así uno valora más las cosas que consigue", expresó.
"Este equipo es un ejemplo impagable para todo el deporte y para la sociedad, por cómo nos cubrimos las espaldas, cómo nos apoyamos... Si vieran las cosas que se hablan en el vestuario, la comunicación que tenemos, es un orgullo enorme. Nunca estuve en un equipo así", concluyó.