Deportes: DEPO-13
Las reflexiones sobre el debut de Chiaraviglio
Hay que mirar para adelante
Con el resultado puesto, un análisis que da cuenta de las enormes expectativas que había sobre un pibe de 21 años que pagó caro el debut.

Diego Degano (Enviado Especial a Beijing)

Beijing ya forma parte de la galería de recuerdos de Germán, que le dejó como positivo la vivencia de su debut olímpico.

La verdad es que se torna sumamente complicado opinar en estas circunstancias, cuando uno forma parte de su estructura de trabajo, por eso me propuse el firme objetivo de plantear una autocrítica como las que se deben ensayar en estos casos, cuando un pibe de 21 años rinde de esta manera en un evento de esta naturaleza.

Ayer concluyó un período que, en materia de rendimientos, fue de mayor a menor desde inicios de 2007, cuando pasó de ser un atleta juvenil a mayor. Del éxtasis que nos provocaba verlo entrar a una pista a saltar en aquellas grandes actuaciones en menores y juveniles, a esta realidad donde cada participación se transforma en una especie de pesadilla de la que nos queremos despertar cuanto antes.

Pesadilla, porque quienes lo rodeamos estamos convencidos de su gran potencial, de lo que él es capaz y de que este tipo de resultados no es más que el producto de una baja autoestima, como si hubiera olvidado lo que era saltar alto.

La verdad que, si hasta ayer me hubieran dicho que Germán iba a fallar en los tres intentos iniciales en 5,30, me habría causado mucha gracia. Podría afirmar que viene bien darse cuenta de que es un ser humano, que también puede fallar; pero lo que más duele es el momento en que sucede, porque un juego es un juego, lo más importante.

Por supuesto que de la competencia no me voy a ocupar, tres saltos nulos no resisten el análisis. Lo único que me llamó la atención, y se los confieso, fue el haberme contado que tuvo miedo después del primer salto malogrado, el "blooper del día", como él lo definió.

La TV argentina no lo mostró, inexplicablemente Äde hecho, él no recuerda algún movimiento en falso que lo provocaraÄ fue a parar contra el cajón, sufriendo importantes golpes y raspaduras. ¿Ustedes se enteraron de esto? En sus declaraciones fue ínfimo el espacio que le dio a este salto con golpe incluido, lo que no hace más que reafirmar que no buscó excusas en su rendimiento de ayer.

La verdad que, de positivo, lo rescatable es el debut y toda la expectativa que se generó en torno a él. Lo demás habrá que tomarlo, porque de los errores se aprende. Haciendo un racconto de su preparación hacia Beijing las cosas se hicieron bien, realmente bien. Todos los actores que participaron en este proceso han puesto lo mejor de sí, humana y profesionalmente. Cada uno cumplió con su rol, por eso no hay reproches de ningún tipo; no se saltó y listo.

Lo que sí está claro es que en este nuevo proceso Germán tendrá que profundizar su preparación mental, y darle la misma importancia que a la física. Si bien él ya ha tenido asistencia en este campo, esta práctica debería profundizarse porque, cuando uno compite en las categorías de edades y el crecimiento provoca una evolución natural, ello no te hace pensar en contar con un aporte de este tipo, cosa que es indispensable cuando uno alcanza la madurez deportiva y los progresos empiezan a ser cada vez más difíciles de notar. Él está iniciando esta etapa.

Por ser un constante buscador de la perfección, deberá comenzar a trabajar más incisivamente en este campo, porque todo esto que le pasó en el último período del proceso, que se traduce en una pérdida de confianza, es tremendamente peligroso. Por suerte, él es joven y aún moldeable, por eso no tengo dudas de que logrará volver.

Seamos objetivos. Germán falló. Pero también seamos objetivos y digamos que esto que le pasó ayer es una de las variables que un deportista puede y debe manejar. Y no es el fin del mundo, menos para un deportista con 21 años que aún tiene todo por progresar, todo por ganar. Por algo ayer, cuando uno repasaba la lista de los participantes y sobre todo les prestaba atención a las edades, de los casi 40 saltadores, solo 4 ó 5 tenían su edad: el resto pertenecía a una generación olímpica anterior, es decir, todos entre 4 y 10 años más que él. Esto significa que un garrochista recién se asienta promediando los 25 años.

Por cierto, Sergei Bubka hubo uno solo. Por cierto, Bubka también fracasó en Barcelona y Sydney, ¿por qué Germán no? Ah, el ucraniano fue campeón olímpico a los 25 años.

Yelena Isinbayeva tiene 26 años y dos títulos olímpicos en su haber. Ahora, el atletismo en particular y el deporte en general se precian de considerarla como una de sus máximas figuras, salta cada vez más alto, marcando récords por donde quiera que vaya. ¿Alguien de ustedes la conocía cuando tenía 21 años?

Por eso, no hay que dramatizar este resultado; sí, darle la importancia que merece. El deporte es así, te quita y te da, de eso se trata. Curuchet hace cuatro años, después de consagrarse campeón mundial con Walter Pérez quedó noveno en Atenas, y todos hablaron de fracaso. Hoy, a los 43 años, oro olímpico.

El objetivo de Germán de entrar a la final quedó trunco. Hace exactamente dos años, cuando lograba el título mundial juvenil, todo hacía suponer que no sólo iba a estar en los Olímpicos, sino que la clasificación iba a ser "un trámite". Tranquilo, Ger, sabés que las cosas se hicieron bien, no quedó nada en el tintero. No hay "hubieras" en este proceso que acabas de terminar.

Es el momento de pensar para adelante y darte el crédito que te merecés. Tu maduración como persona, más que como deportista, hará el resto para volver a brillar en las alturas, en este nuevo camino largo que empezarás pronto a los saltos.