De la redacción de El Litoral
Ayer se realizó una demostración de cómo funciona la central computarizada de semaforización de la ciudad, que hasta el momento controla la actividad de los reguladores instalados en bulevar, Facundo Zuviría, Alem, 27 de Febrero, 25 de Mayo, Rivadavia y Marcial Candioti.
El intendente Mario Barletta y el secretario de Obras Públicas, Roberto Porta, escucharon la explicación del director ejecutivo del Programa de Asistencia Técnica de Alumbrado Público, Darío Galiano; y de los representantes de la empresa santafesina que ideó el sistema (Tacuar SRL), Diego Caslini y Javier Nescier.
Con tecnología de última generación se desarrolló un software de control de tránsito, que facilita monitorear el funcionamiento de los semáforos en tiempo real. Desde la central se puede acceder a un mapa de la ciudad que muestra el estado de los semáforos, permite detectar cuáles están fuera de servicio, cambiar los tiempos de rojo y verde para descongestionar el tránsito y detectar lámparas quemadas.
Las funcionalidades son aún más amplias y facilitan la toma de decisiones, dado que el sistema emite alarmas de fallas mediante pop ups o mensajes de texto al celular de las personas encargadas de mantenimiento, da avisos de congestión, brinda la posibilidad de tener contadores vehiculares, cámaras de video y registros de imágenes que permiten que, en caso de ocurrir un accidente, sea posible verificar cuál de los semáforos estaba en rojo.
Otras de las ventajas es que también pueden diagramarse planes de emergencia que posibilitan modificar la onda verde ante alguna urgencia y agilizar la llegada de la ambulancia al hospital, por ejemplo.
La ciudad de Santa Fe tiene 250 intersecciones semaforizadas, de las cuales sólo 87 están conectadas a la central, es decir, monitoreadas en forma permanente por el sistema computarizado.
El municipio prevé la incorporación progresiva del resto de los semáforos, por lo cual para este año se ha previsto realizar una inversión de dos millones de pesos de sus recursos propios. En principio se destinarán a cambiar el sistema de la avenida Aristóbulo del Valle en toda su extensión Äaunque tendrá onda verde sólo desde Galicia hasta el Puente Negro, con la incorporación de señalización que facilite el cruce peatonalÄ; en avenida Urquiza y algunas intervenciones puntuales en la zona de Recoleta.
"Con todas estas obras van a estar quedando aproximadamente 110 intersecciones a incorporar al sistema", según se informó durante la demostración.
El intendente destacó la importancia de incorporar este tipo de tecnología, ya que "permite que el tránsito pueda fluir mejor por la ciudad y que sea más seguro", y dijo que "la inversión realizada durante el año es un esfuerzo importante hecho por el gobierno". En ese sentido, remarcó que "el año pasado se realizó una inversión de 600 mil pesos con presupuesto nacional y este año nosotros, con presupuesto local, llevamos ya una inversión de dos millones de pesos, lo cual permitirá que el 40 % de los semáforos estén conectados a la red inteligente del control de tránsito".
Carteles luminosos
En bulevar se han incorporado carteles luminosos que indican a los automovilistas la velocidad con que deberán transitar para tomar la onda verde de los semáforos. En total son ocho los que ya se han colocado y están distribuidos cada cinco cuadras: cuatro se sitúan en la mano con dirección de tránsito hacia el este y los otros cuatro en la mano con dirección de tránsito hacia el oeste. Están conformados por dos números con tecnología Led Ädiodo emisor de luzÄ y cada uno posee una estructura metálica de chapa de acero de un espesor de 1,65 mm, donde se aloja la parte electrónica del cartel.
A su vez, tienen una dimensión de 680 x 680 mm, y la velocidad admitida para mostrar en el cartel puede variar entre los 0/99 kilómetros por hora. Posee una memoria que en caso de corte de energía, y luego de la restauración de la misma, seguirán funcionando con los datos cargados.
Lo importante
Las ventajas económicas del moderno sistema de control consisten en reducir la cantidad de recorrido de control de las patrullas de mantenimiento; reducir los tiempos promedio de traslado urbano; auditar la utilización de repuestos y mantenimiento de los equipos; optimizar el consumo de combustible; y reducir la polución producida por los vehículos al permanecer menos tiempo detenidos en las intersecciones.