Opinión: OPIN-03
Mesa de café
Los beneficios de la huelga

Erdosain

ÄSi yo fuera maestro también pararía -dice Marcial con su inconfundible sonrisa que poco y nada tiene que ver con un gesto combativo. El que pisa el palito es Abel, que le pregunta por los motivos de su disposición a la lucha.

ÄPararía porque si tengo que optar entre ir o no ir a trabajar por la misma plata prefiero no ir a trabajar.

Ä¿Cómo es eso? -pregunta José.

ÄComo lo escuchaste. Si no me descuentan, no me sancionan, no me ponen límites, lo mejor es parar, no trabajo y cobro lo mismo.

ÄLo mejor sería aumentarles el sueldo -dice José.

ÄNunca los van a conformar por más sueldo que les aumenten. En estas sociedades todos podemos tener motivos para ir a la huelga. ¿Acaso no dejaron a los chicos sin clase porque se cumplieron seis meses del asesinato de Fuentealba, un crimen que toda la sociedad condenó y que terminó con los responsables en los tribunales? No gano bien pero trabajo cuando se me da la gana.... además cuento con obra social, vacaciones generosas, sueldos que no serán muy altos pero se pagan al día; es un buen negocio en definitiva, sobre todo para el nivel cultural de las maestras de hoy en día, maestras que en mis tiempos no habrían podido emplearse de mucamas en la casa de mi tía.

ÄLos dirigentes del magisterio no piensan lo mismo -digo yo.

ÄLos dirigentes del magisterio no son lo mismo que los maestros. Tienen otros intereses y cuando terminan su mandato se candidatean para diputados o algo parecido -contesta Marcial.

ÄNo podés negar que en el gremio docente se decide todo por asamblea -dice José.

ÄYa estoy grande para creerme esos versos -responde Marcial que acaba de pedirle a Quito que le sirva otro café.

Ä¿Vas a negar acaso que todo se decide democráticamente? -dice Abel.

ÄNada más fácil de manipular que una asamblea -contesta escéptico Marcial.

Ä¿Acaso defendés los descuentos por presentismo? -pregunta Abel con cara escandalizada.

ÄDefiendo el principio civilizatorio básico que se paga por lo que se trabaja.

Ä¿Y el derecho de huelga? -pregunta José.

Ä¿Vos me hablás de ese derecho que el peronismo jamás garantizó? -pregunta Marcial, y agrega-. Yo creo que debe existir, pero con responsabilidades.

ÄSe supone que el docente tiene responsabilidades -digo.

ÄNo me hagás reír -contesta Marcial.

ÄAdmití que ganan poco -dice Abel.

ÄEn esta Argentina, hay muchos que no ganan bien y no están parando todas las semanas. ¿O te creés que un policía, un enfermero, un asistente social ganan bien? Sin embargo, no tengo noticias de que la policía se retire de las calles o los enfermeros dejen morir a los pacientes en los hospitales.

ÄO sea que los maestros son los malos de la película -le digo.

ÄNo son los malos, malo es el sistema sindical que los alienta a la huelga permanente.

ÄPero ¿no era que con lo socialistas venían los buenos tiempos y los maestros iban a ganar muy bien? -pregunta José.

ÄDespués de 25 años de oscuridad no podés pretender que el sol caliente en el acto -contesta Abel.

ÄPero ahora no estamos los peronistas, están ustedes -retruca José.

ÄYo admito que la ministra de Educación no parece ser Rosarito Vera Peñaloza, pero me parece que cinco días de huelga a un gobierno que llegó hace ocho meses es una exageración.

ÄUna exageración que pueden dase el lujo de realizar porque sale gratis -insiste Marcial.

ÄNo comparto, digo yo.