Opinión: OPIN-08
Llegan Cartas
Reiteración de delitos

Señores directores: Hace un tiempo, conocimos un macabro hecho, uno más, como también el asesinato de los tres empresarios... y una lista interminable... Por eso les pido, se me permita reflexionar al respecto. Jesús y Ángel se llaman dos de los implicados en el cuádruple asesinato de la Flia. Mansilla. Ironía siniestra del destino que tuvo como protagonistas a un matrimonio joven y a sus pequeños sus hijos, cuyas vidas fueron violentamente truncadas. Frente a estas noticias el corazón se estremece y la razón teje los peores pensamientos que nacen de la desolación que producen ciertas conductas ¿humanas? Se piensa en la pena de muerte, en darles el mismo destrato que ellos tuvieron con sus víctimas: la tortura, la vejación, la venganza, aplicando el mismo dolor que ellos infligieron. Sería una respuesta reduccionista y además, aplicar para ellos lo que su conciencia no pudo contener, la razón subliminar, los sentimientos frenar. Lo que uno tendría que reflexionar es acerca de los responsables directos o indirectos de estos espeluznantes casos. Y en el relacionado con el homicidio de la Flia. Mansilla, aquellos que al evaluar la conducta penal de los asesinos consideraron valorable el permitirles salir y convivir, otra vez, en el seno de la sociedad. ¿Tuvieron en cuenta los antecedentes?, ¿la reiteración de los delitos?, ¿qué tipo de hechos criminales habían cometido?, ¿el contexto familiar, ambiental? El mérito a reinsertarse en la sociedad, con la premiación de una tobillera (de control) por parte de un juez, debería ser estricta, oportuna e inherente a una conducta intachable. En cambio leemos que el magistrado, ahora, asume que no había leído la causa en profundidad. El costo fue la muerte de 4 personas y una sociedad conmovida y dispuesta aplicar la pena de muerte. A repensar sobre la Ley del Talión que remite a siglos de oscurantismo ya superados. No es con más muerte que se combate la muerte. Al despiadado desprecio por la vida ajena, hay que levantar muros de contención: educar, mejorar condiciones de vida, y sobre todo que la cultura del trabajo prevalezca sobre la obtención facilista de bienes materiales. Pero como dijo oportunamente el periodista Caparrós en una nota reciente: es más fácil la indignación que el pensamiento. Y es así: nos indignamos demasiado fácil y articulamos demasiado pocos pensamientos en búsqueda de soluciones. Cuatro congéneres han perdido la vida. En realidad, frente a este hecho, todos hemos perdido algo. Y en cambio hemos ganado en miedo, en dolor y nos embarga una sensación de tristeza más fuerte que la esperanza. Somos más vulnerables porque nos han herido en nuestra esencia: nos sentimos menos personas. Y la atávica inclinación de matar le ha ganado nuevamente al empecinamiento por superarla. Lo que nos ha llevado siglos en aplicar, es decir justicia a través de las leyes, se desvanece. Pero lo más doloroso es que se perpetúa en la mirada inocente de Agustín y Milagros.

Graciela Manattini. DNI. 5.765.252. Ciudad