La semana cierra con algunos datos que, para algunos, alcanzan a despertar cierta ilusión. Sin dudas, la reunión de la Presidenta de la Nación con los gobernadores de las provincias más afectadas por la sequía y la ayuda del Estado Nacional configuran un primer paso para descomprimir la situación. Independientemente de lo escaso del monto asignado para Santa Fe, es plausible la intención que la convocatoria encierra, sobre todo con dos funcionarios como Binner y Schiaretti, quienes manifestaron hasta el hartazgo sus discrepancias de fondo con los Kirchner y con su metodología intentar solucionar la crisis con el campo.
Para otros, mientras los gestos no superen la cosmética para los flashes y las cámaras de televisión, el problema latente seguirá vigente y juntando presión.
Lo cierto es que el ánimo de los productores en general sigue siendo muy malo, sobre todo cuando se avecina una etapa clave para el campo como lo es la siembra del maíz de primera en los meses de agosto y septiembre. Este cereal que cumple una función vital en la rotación de cultivos, sufrirá los recortes en materia de fertilizantes que pondrán en jaque los rindes y la rentabilidad a la hora de la cosecha. Los expertos convocados en el congreso de Aapresid aseguraban un recorte en el área de siembra significativamente importante, motivado por el alza de los insumos y por la permanencia de la incertidumbre, lo que aumentará la caída de la imagen nacional en los mercados internacionales.
Los temas de fondo tienen que ver con la sustentabilidad del suelo, de la necesidad de incorporar el resguardo legal para este recurso geoestratégico nacional que nos diferencia y otorga ventajas competitivas inmejorables. Pero igualmente importante es distinguir la urgencia que el caso requiere, mientras cada cosecha se lleva para siempre los nutrientes que cada vez se obtienen con mayor dificultad.
Dicen que Cheppi asumió con la condición de que se vaya Moreno, algo que la Presidenta parece no cumplirle. Más allá de eso, el flamante funcionario requiere que le devuelvan a su secretaría la potestad que otrora tenía a la hora de gestar políticas y deje de ser una figura meramente decorativa del gabinete nacional, oprimida por su pares de Comercio Interior y por la Oncca. Para que ello ocurra, es indispensable que se abandonen las medidas cortoplacistas, tal como el acuerdo alcanzado con las Mesas de Productores de las Provincias de Santa Fe, Córdoba y La Pampa, el cual rige hasta fin de mes. La actividad agropecuaria requiere del largo plazo por ser la naturaleza animal y vegetal quien impone sus tiempos, y no al revés. Hasta tanto esta premisa no se tenga bien clara, la adopción de acuerdos parciales seguirá abonando la teoría del cambio para que nada cambie. Mientras tanto, el campo enseñó que es el país todo quien requiere replanteos estructurales que incluyen la manera de pensarnos a nosotros mismos. Para que el cambio sea de verdad.