Región: REG-17
XVI congreso de Aapresid
Los cuellos de botella que limitan la expansión agrícola
Son la falta de un plan económico y social sustentable para el sector. Además, en las próximas décadas el clima no seguiría favoreciendo el avance de la frontera agrícola. Por esta razón, va a ser esencial intensificar la producción.

Campolitoral - Enviados especiales a Rosario

El XVI congreso anual de Aapresid, que concluyó la semana pasada en Rosario, también fue un escenario relevante para plantear algunas de las dificultades que está enfrentando la expansión agrícola en el país.

Este fue uno de los ejes de la disertación de Iván Bartolucci, investigador en ecología del campo y ex consultor de la FAO, la Unesco y la Comunidad Económica Europea.

Bartolucci explicó que la Argentina integra el lote de los llamados "países nuevos". Son aquellas regiones que están en plena expansión económica a partir de su fuerte perfil agroexportador. Es decir, Brasil, Australia y Nueva Zelanda; y también las grandes llanuras canadienses y el "middle west" de Estados Unidos.

Pero este investigador cree que aquí este proceso es "incompleto, deforme y truncado" por errores económicos y sociales. Los primeros sobre tienen que ver con la falta de comprensión de la dinámica de los frentes de expansión agrícolas.

Bartolucci aclaró que cuando se desplaza la frontera productiva esto provoca erosión en los suelos y pérdida de biodiversidad (aunque aclaró que la siembra directa -realizada en forma sustentable- es una respuesta tecnológicamente correcta a esta descompensación).

"Una de las falencias de la teoría económica es que no integra el factor naturaleza", afirmó. Lo que quiere decir es que el costo de la conservación de los recursos naturales (el balance de nutrientes y de materia orgánica en el caso del suelo) no suele estar incluido en los cálculos corrientes de los economistas, aunque es equivalente a las amortizaciones de los bienes de capital en cualquier empresa.

Este es un punto estratégico. En el marco de la tensas discusiones con el Gobierno, muchos productores admitieron que se ven forzados a "hacer minería" (extraer y no reponer nutrientes esenciales como el nitrógeno y el fósforo) cuando los costos casi no dejan márgenes.

En relación a los social, Bartolucci opinó que uno de los problemas es que se distribuyen dádivas sin poder multiplicador en vez de invertirlas en las áreas de mayor dinamismo productivo (las economías regionales agroindustriales).

Además, este investigador explicó en su conferencia que para lograr un esquema de ordenamiento territorial con desarrollo social es necesario estudiar cómo debe organizarse el sistema centro-periferia (¿Debe hacer centro en Buenos Aires? ¿En Rosario?). También debe analizarse cuánta erosión provocará el avance predecible de los frentes de expansión agroexportables y el rol que debe desempeñar la agricultura conservacionista para mitigarlos.

La frontera agrícola y el clima

El escenario climático es otra de las cuestiones fundamentales para saber cómo se puede orientar el desarrollo agrícola en las próximas décadas. Esta cuestión fue analizada en la conferencia "Cambio climático en la Argentina y sus impactos en la actividad agrícola" que dictó el doctor en meteorología Vicente Barros (UBA, Conicet y Panel Internacional de Cambio Climático).

En el resumen escrito de su charla, Barros explica que los cambios en el clima de los últimos 40 años -sobre todo el aumento de las lluvias- favoreció la expansión de la frontera agrícola en la Argentina, hacía el norte y al oeste.

"Desde el punto de vista de las precipitaciones se habilitaron 10 millones de hectáreas para la agricultura de secano en provincias como La Pampa, Chaco y Salta -entre otras- que hasta no hace mucho eran consideradas regiones semiáridas", destaca.

El área agrícola se amplió de 20 a 30 millones de hectáreas. Además del clima, influyó el nuevo paquete tecnológico (semilla transgénica y siembra directa) y las buenas cotizaciones internacionales de los granos.

Esto es lo que pasó. Lo que todo el mundo quiere saber ahora son las estimaciones meteorológicas para los próximos años (en este caso, el período 2020-40). Barros sostiene que los escenarios climáticos regionales parecen indicar que no será posible una nueva expansión sustancial de la frontera agrícola. "Por lo tanto, la mayor demanda de granos sólo podrá ser atendida con una mayor intensificación de la agricultura en las áreas actualmente en uso", agrega.

El experto llegó a esta conclusión a partir de estas estimaciones meteorológicas:

- En las próximas décadas no se proyectan cambios significativos en los regímenes de precipitaciones, aunque si advierten que los eventos de lluvias intensas pueden hacerse aún más frecuentes.

- Los distintos modelos son consistentes en proyectar aumentos de temperatura en todo el país (cerca de 1 C´, en el norte).

- En el noroeste se profundizará la tendencia hacía sequías más frecuentes.

- Las menores precipitaciones sobre los Andes afectarían el agua para riego en la zona cuyana.