Región: REG-20
El mercado sigue complicado
Campaña gruesa, números finos
Se estima que el maíz perdería alrededor de 300 mil hectáreas, las cuales serán cubiertas por un incremento en la superficie de soja y un eventual aumento del área con girasol. La incertidumbre limita las operaciones de cobertura de los productores con negocios "forward" o a futuro.

Flavia Rossi

La siembra de trigo está en la fase final y se descuenta un abandono de un millón de hectáreas. El panorama de la campaña es complicado, no sólo por la alta intervención que sufre este mercado, sino también por la falta de agua y por la menor aplicación de tecnología.

La posición del productor es aún más compleja, ya que emprendió la campaña con pocas oportunidades para cubrir sus márgenes. El reducido plazo de embarques que estableció la Resolución 543 (45 días) anuló el interés de los exportadores de cerrar contratos forwards y poco ha cambiado con la modificación que se hizo la semana pasada, ampliándolo a 90 días.

A pesar de que el año pasado a esta altura los productores habían vendido casi cuatro millones de toneladas y que en 2006 habían salido tres millones de la nueva campaña, el volumen operado como forwards este año es muy escaso. La única alternativa que tiene el productor para asegurarse el precio de venta es operando futuros en los mercados a término, aunque esta herramienta también ha tenido menos operaciones.

Maíz

Todavía quedan unas semanas para arrancar con la siembra, aunque ya se anticipa una baja de 300 mil hectáreas por la suba de los costos del cultivo. Debido a la alta dependencia que tiene este producto de los insumos y del clima, el maíz está siendo demasiado riesgoso para el contexto de alta incertidumbre.

Pese a que el viernes pasado se elevó a 120 días el plazo de embarque, esto todavía no se tradujo en un aumento de negocios a cosecha porque aún no queda claro el criterio utilizado para acreditar la tenencia de la mercadería. Es escaso el volumen de negocios hechos a cosecha bajo la forma de forwards. En años anteriores, a esta altura se habían vendido casi dos millones de toneladas. Como en el caso anterior, la alternativa está en las plazas a término, aunque el volumen operado de la posición de cosecha es 74 por ciento menor al del año pasado.

Girasol

La siembra recién comienza y también está sufriendo por el clima seco. Aunque todavía falta mucho para definir la cobertura, la intención de implantación fue ajustándose a medida que los precios del disponible bajaban, por lo que todavía es posible que se siembren casi 200 mil hectáreas más este año, lo que absorberá parte del área que abandonaría el maíz.

%sSoja

La situación no es menos incierta. Aun cuando la intención oficial es la contraria, el complicado panorama que está ocurriendo en los cereales empujaría a los productores a volver a apostar a la soja, producto más resistente a los avatares del clima y menos dependiente de los insumos.

Por el momento, el mercado está descontando una expansión promedio de un millón de hectáreas muchas de las cuales pasarían directo a la siembra de primera, por lo que se podría superar los 50 millones de toneladas para la campaña 2008/2009. Aquí también es escaso el volumen negociado como forward y como futuro. Años atrás, a esta altura se había operado algo más de un millón de toneladas, con 40 por ciento más de operaciones en la posición de cosecha del término.

La campaña 2008/2009 puede ser diferente. La falta de mercado físico a cosecha reducirá la cobertura de los productores cuando inicien el ciclo. Durante los últimos años nos acostumbramos a ver en cosecha precios más altos a los vistos durante la implantación. Sin embargo, llegar descubierto a la trilla podría ser un riesgo serio si se revierte la tendencia alcista de los precios de las commodities, lo que golpearía los márgenes.

Menor financiación

Está siendo menor la financiación de insumos a cosecha y mayor la compra en efectivo, lo que está reduciendo la liquidez del sector. Como las tasas de interés subieron en sintonía con la inflación, los productores están teniendo más cuidado con las líneas de crédito que solicitan. Todos estos cambios, están obligando a cambiar el enfoque que se venía haciendo del negocio agrícola, exigiendo ser más flexible y prolijo en el manejo de los números.