Política: POLI-04
Entrevista con Jean Yvez Calvez SJ
"En Argentina falta más reflexión"
El pensador francés consideró que la actual conflictividad que se vive en torno de la cuestión agropecuaria, en realidad es recurrente en la historia del país. Abogó por la formación en el diálogo y el debate, y la moderación de los discursos. Los problemas del presidencialismo. La experiencia francesa y el modelo alemán. El rol de los diarios.

Emerio Agretti

Asiduo visitante de nuestro país y, en particular, de nuestra provincia, el sacerdote jesuita Jean Yvez Calvez culmina mañana una estadía de cerca de un mes en la Argentina, antes de regresar a París. El tema central de su disertación en la Universidad Católica de Santa Fe, la amistad civil y la fraternidad como bases de la reconstrucción de la convivencia civil y política, y su observación de la realidad local en las últimas semanas, fueron el punto de partida para la entrevista con El Litoral.

ÄPor lo que usted ha podido ver en estos días, parece que la Argentina está inmersa en lo opuesto de la "amistad civil"..ÄHay muchas tensiones, precisamente en este momento. Yo llegué un par de días después del voto del Senado sobre el campo, a fines de julio. Y me di cuenta de toda la tensión que representaba esto. Pero creo que la Argentina tiene mucha tradición de enfrentamientos políticos, no tan amigables. Una cultura quizá no de violencia, pero sí de conflictividad, en modo casi constante. Yo no diría que es tanto más ahora que hace unos años. Hay fases sucesivas con distintos gobiernos, pero esta agitación es bastante constante y la gente con la que yo hablo, de opiniones distintas, casi siempre tiene juicios muy radicales. Y anuncian también cosas muy alarmistas, casi siempre. Algunas se verifican, pero muchas no. Lo que quiere decir que los juicios son muy extremos. Ä¿Esto es propio de la Argentina?ÄMi país no es completamente distinto. Francia era un país de mucha conflictividad. Hoy día tengo la impresión de ha cambiado. Es cierto que tenemos un presidente muy impulsivo, y eso le gusta a la gente Äasí se pelean con élÄ; aunque los sondeos le son muy desfavorables. Pero esto no quita que en los asuntos más importantes haya un cierto grado de reconocimiento mutuo. Hay mucha más negociación que antes. Esto incluso ha permitido al señor Sarkozy decir una cosa muy provocativa ante otros representantes europeos: que si en Francia hay una huelga, nadie lo nota. Eso es parcialmente verdadero, porque las cosas están mucho más arregladas, hay servicios mínimos, cosas que hacen que muchas huelgas no se sufran tanto.No es que haya una cultura de entendimiento, de debate, de diálogo, como la hay mucho en los países escandinavos y bastante en Alemania. Pero veo que se ha hecho progresos. Esto me hace decir que en la Argentina no es impensable tomar otras actitudes, otras costumbres. Pero esto no se hace por la voluntad de uno solo. Requiere crear una nueva mentalidad en muchos sectores y que poco a poco se vaya expandiendo.

La opción parlamentaria

Ä¿Cuáles podrían ser cursos de acción concretos para lograr esto? Porque confiar solamente en la buena voluntad que genere un cambio cultural parece algo utópico.

ÄBueno, hay una cosa de la que se ha hablado en Argentina en estos días y que es importante. Que un Poder Ejecutivo respete al Parlamento. Porque ha habido, en todo el mundo, una tendencia a la primacía del Ejecutivo, haciendo todo lo que quiere y teniendo Cámaras legislativas para alzar la mano.

ÄComo una escribanía, se dice aquí. ÄUna escribanía, sí. En parte esto es consecuencia de los sistemas electorales, que buscan reforzar la mayoría para garantizar resultados. Pero el resultado es que la mayoría es como si no existiese. Toda esta gente que ha sido elegida para apoyar a una línea de acción, es inútil, porque el Poder Ejecutivo que es del mismo signo, no tiene que argumentar mucho, sabe que los va a forzar a votar en su favor. Es preferible un Parlamento donde haya una mayoría vacilante, que obliga a discutir de verdad. Y posiblemente también a hacer coaliciones. Acá el gobierno es muy presidencial, pero donde el Parlamento influye en la constitución del gobierno, generalmente no se hace sin un cierto grado de coalición. En Alemania, la señora Merkel es canciller y tiene un puesto muy sólido, pero está en coalición con el Partido Socialista, que está continuamente delante de ella. Y tiene que escuchar, discutir. Y esto da valor también al Congreso. Y aunque el Parlamento esté mal en este momento, es una de las mejores instituciones que hay. Porque, donde no hay este automatismo, obligan de verdad a un debate serio. ÄUsted reflexionaba hace un tiempo, en su libro junto a Natalio Botana, sobre la volatilidad de los consensos que dejan a un gobierno sin respaldo, sin que haya un relevo sólido.ÄBueno, es que otro extremo de lo que hablábamos es lo que se ha conocido mucho en Italia, en Francia también Äen otros tiemposÄ, que es la inestabilidad total de las coaliciones, cuando pequeñas minorías en conjunto pueden crear crisis de gobierno. Un remedio es el de los alemanes: no se puede echar a un canciller, sin nombrar a otro por consenso en el mismo voto. Si no, ese voto de desconfianza es nulo. Por eso, el gobierno de Merkel es sólido, porque aunque haya desacuerdos en las coaliciones, no pueden sacarla. Yo creo mucho más en estos gobiernos, y menos en los presidenciales, que siempre son menos controlados.

Perfil

Jean Yvez Calvez es sacerdote jesuita, doctor en Filosofía y licenciado en Ciencias Políticas y Derecho Internacional. Fue Superior de la Compañía de Jesús en Francia y luego asistente del Padre General de los Jesuitas. Participó en la redacción de los textos del Concilio Vaticano II. Actualmente se desempeña como presidente del Foro Ecuménico Social.

Un nuevo tejido de discusión

ÄEn la sociedad argentina parece difícil generar bases de diálogo y consenso ante una tendencia tan marcada a la exageración, a la crispación.

ÄY se toma poco tiempo de reflexión. Se reacciona de modo muy inmediato, y esto no es bueno, porque las cosas se ven mejor con un poco de distancia, escuchando a los demás. Y el sistema político en Argentina no permite demasiado control. Hay mucho poder para el Ejecutivo.

Ä¿Dónde pueden estar las bases de coincidencia? ¿En la historia, en los sueños de futuro... en el fútbol? ¿Cuáles pueden ser los comunes denominadores?ÄHay muchos factores. Cuenta mucho el común entusiasmo por cuestiones como el fútbol, el tango o lo que sea. Eso es útil. Pero hace falta un tejido de discusión política más relajada. No sólo en el parlamento y los partidos, sino en asociaciones, clubes. Son bastante útiles para alimentar y nutrir el debate, donde hay gente que tiene menos compromisos. En esto también es muy importante el papel del periodismo. Tener buenos diarios, algunos analistas que busquen explicar todos los aspectos, no tomar tanta posición -por lo menos inútilmente, en muchos casos es importante- buscando educar, formar a la gente, darle los elementos de juicio. Creo que todo esto es una contribución que se nota mucho. Y de esto no hay suficiente en la Argentina de hoy.Esto podría provenir también de sectores de la juventud, asociaciones y movimientos donde se hace un esfuerzo importante de formación política. No están buscando imponer soluciones inmediatas, sino que dan a jóvenes la posibilidad de aprender, conocer distintos aspectos. Si esto tiene una proyección en la sociead, ayuda también.Y obviamente esto tiene que ver con lo que se hace en el sistema educativo. Las escuelas de ciencias políticas contribuyen a extender el juicio. Y hay poco de ésto. En ese sentido, creo que es bueno que haya universidades independientes, privadas. No todas son buenas, pero hay algunas donde se trabaja en serio y están menos politizadas que algunas estatales, y creo que también contribuyen a la formación y a una moderación del debate. Lo que, creo, es muy útil.