Alberto Sánchez - [email protected]
Desde que el fútbol se transformó en algo más que un juego y más que un deporte hay un dicho que circula en el ambiente: "Ningún técnico resiste tres derrotas consecutivas". Esto no hace más que echar por tierra y desbaratar todo intento de cumplir con los tan mentados "proyectos futbolísticos" de cualquier institución.
Aquí no se trata de expandir un manto negro sobre la actualidad del fútbol argentino, mucho menos de hacerlo sobre Unión; en principio porque el elenco tatengue no perdió los tres partidos a los que se hace mención, sólo sufrió dos caídas y una igualdad. Pero además, la dirigencia rojiblanca, aún con diferentes ideas entre sus integrantes, siempre ha querido basarse en un proyecto que, como debe ser, no tiene su punto de partida en el fútbol profesional sino en sus inferiores.
Lo que sí es imprescindible establecer es que las necesidades urgentes comienzan en el fútbol profesional, ese en el cual los hinchas se reflejan mediante el éxito. Entonces ahí aparecen las dudas, cuando los resultados no son los esperados, y cuando los rendimientos individuales y colectivos no cubren las expectativas previstas.
El sábado a las 15.30, cuando en el campo de juego del Estadio Roberto Carminatti, los elencos de Olimpo y Unión estén frente a frente y el árbitro Néstor Pittana ordene el comienzo del compromiso, fuera de la línea de cal, encerrados en sus respectivos "corralitos", estarán Daniel Florit y Fernando Quiroz, sus respectivos entrenadores.
Decir que el técnico del conjunto que se retire perdedor dejará su cargo es muy aventurado, pero lo que sí es lógico suponer es que aquel que salga derrotado tendrá una cruz demasiado pesada sobre sus hombros durante la semana siguiente, hasta que empiece el encuentro por la quinta fecha.
Irremediablemente, los plazos se van acortando, y las presiones, inexorablemente, aparecerán. En esta divisional, Olimpo y Unión son dos equipos que, a priori, figuran entre los candidatos a lograr el ascenso a la máxima categoría, por eso, si cualquiera de los dos, tanto Florit como "Teté", después del mal comienzo de campeonato para cada uno, se retira como ganador, sin dudas le colgará al perdedor la espada de Damocles sobre la cabeza al otro.
En todo partido de fútbol los protagonistas son 22 jugadores, a veces 23 (se entiende por qué, ¿no?). Sin embargo, el sábado habrá dos más y estarán en los bancos de relevos, que quizás sea el lugar que menos ocupen durante el desarrollo del cotejo.
El defensor rojiblanco Lucas Alessandria se recuperó satisfactoriamente de la lesión en su rodilla derecha y podrá jugar ante Olimpo. La resonancia magnética realizada ayer no arrojó como resultado una gravedad preocupante, y el líbero superó la dolencia con la cual se retiró de la cancha el domingo después de la patada de Morales Neuman, el delantero de Instituto de Córdoba.
Luego del descanso tras el empate ante Instituto, Jorge Torres comenzó la semana de trabajo con una dolencia en el glúteo izquierdo que hizo que no pueda entrenar con normalidad. Sin embargo, con el paso de las horas, el mediocampista fue recuperándose y no tendrá problemas en ser de la partida frente a Olimpo el sábado.
El "culebrón" aún no finaliza, y aún no se sabe si Claudio Guerra podrá ser tenido en cuenta por Fernando Quiroz. Los trámites para su habilitación están en marcha, pero los tiempos quizás no alcancen para que el delantero se calce la nueve. Igualmente, "Teté" lo incluirá en la delegación que viaja esta noche por si el permiso llega mañana.