Erdosain
ÄLos docentes no tiene cara -la frase pertenece a Abel. Está furioso y Marcial le da la razón: ÄParan cuando se les da la gana; les otorgan aumentos y siguen parando... son unos abusadores. Dentro de un mes van a seguir parando porque siempre habrá una buena razón para ir a la huelga.
ÄSobre todo cuando sale gratis -añade Marcial.
ÄCuando los maestros les paraban a los gobiernos peronistas ustedes no decían nada -dice José que acaba de llegar.
ÄEl que dijo lo que había que hacer fue Reutemann -recuerda Marcial-, les metió descuentos por presentismo y se acabó la farra.
ÄEl gobierno provincial ha dicho expresamente que no va a descontar los días de paro -digo yo.
ÄPeor para él -responde Marcial-, si no toma una medida de ese tipo, los burócratas sindicales y la claque que los acompañan se van a pasar el año haciendo paros: sale gratis y de paso no trabajamos, no hay manera de luchar contra semejante propuesta.
Ä¿No te parece que estás simplificando demasiado? -le digo- ¿no te parece que la educación anda mal, los sueldos son bajos y que es una injusticia decir que los maestros paran porque no les gusta trabajar?
ÄQue me demuestren lo contrario -dice Abel.
Ä¿Y cómo lo van a demostrar? -pregunto.
ÄYendo a trabajar.
ÄPor estatuto deben resolverlo por asamblea -informa José.
ÄSeamos serios -dice Marcial-. Largan un paro salvaje de cinco días antes del anuncio de aumentos. Les dan el aumento pero dicen que no puede levantar el paro por razones estatutarias. Parece una comedia del grotesco.
ÄPero el estatuto existe -digo.
ÄSi no lo pueden levantar por estatuto vayan a trabajar lo mismo y que quede como que el paro no fue acatado. Lo que importa, lo que debería importar en todo los casos, es atender a los chicos...
ÄQue es justamente lo que menos les importa a los "compañeros" maestros -dice Marcial.
ÄSeriamente lo digo -dice Abel con cierto tono solemne-, la única manera de resolverse esto es con el descuento por presentismo; es la mejor solución para los chicos y es el mejor favor que se le puede hacer a los dirigentes sindicales moderados.
Ä¿Y por qué eso último? -pregunta José.
ÄPorque si hay piedra libre para la huelga, la ultraizquierda siempre va a ganar.
ÄLos maestros pueden ser cualquier cosa menos ultraizquierdistas -señala Marcial-, muchos tienen la mentalidad del mal empleado público que hace todo lo posible para pasarla bien sin trabajar. Si la ultraizquierda propone huelga general por tiempo indeterminado se prenden no para hacer la revolución sino para quedarse en casa durmiendo hasta tarde o para comprar un paquete de turismo. La única manera de ponerle límite a estos excesos es con los descuentos. Allí se termina la farra.
ÄYo creo que los maestros a esta altura más que combativos son unos vivos -dice Abel.
Ä¿Y el derecho de huelga? -pregunta José.
ÄEl derecho de huelga hay que merecerlo y hay que saber usarlo -contesta Abel-, dos condiciones que los maestros no han sabido ejercer en los últimos tiempos.
ÄInsisto: la solución es el presentismo -concluye Marcial- y es la más ética: se paga por día trabajado, como corresponde.
ÄA mí me llama la atención que ustedes se acuerden de Reutemann justo ahora. Que justo ahora vengan a descubrir que los buenos tiempos tienen sabor reutemanista -dice José.
ÄNo se puede confundir buenos tiempos con viva la pepa -dice Marcial.
ÄNo comparto -digo yo.