Escenarios & Sociedad: SOCI-08
Quince años de El Patio

El taller literario y de lectura El Patio que coordina María del Carmen Villaverde de Nessier celebró quince años de labor con un desayuno literario. Fue en la biblioteca del Magisterio Católico, junto a integrantes e invitados de otros talleres que presenciaron un homenaje al poeta santafesino Horacio Rossi, declarado padrino de El Patio. El festejo celebró también la edición de "Letras de bolsillo IV", una antología de cuentos y poemas de 14 autores santafesinos.

La cita contó con la presencia de escritores santafesinos, que acompañarán a El Patio en diferentes Desayunos Literarios, con palabras de Héctor Rotger y Julio Toledo a quienes siguieron los talleristas de El Patrio con lectura de trabajos y el agradecimiento a quienes no pudieron asistir pero acercaron sus felicitaciones y disculpas.

El acto contó con palabras de María del Carmen Villaverde de Nessier, quien realizó un breve repaso por los 15 años de labor de El Patio, desde que comenzó en el Liceo Municipal, con talleres para niños y padres. María del Carmen también se refirió a los talleres del Departamento de Literatura Infantil que se organizaron en el Ministerio de Educación y Cultura, que se realizaron en el jardín de su casa y dieron nombre a los talleres como El Patio. De allí que el taller refiere a "la actividad centrada en el hacer, en la palabra, en el crear, donde el coordinador entusiasma para que la actividad creadora sea contagiosa; un acto compartido con entusiasmo en todo el grupo -expresó su coordinadora-. Desde estos talleres se busca, con el aporte de todos y en diferentes áreas, una verdadera escuela adulta del lenguaje; un concierto de experiencias lingüísticas exploradoras de percepciones, presencias y ausencias con una particular visión de la vida y de las cosas".

"En estos talleres y en los Desayunos de los que hoy festejamos quince realidades participó Horacio Rossi, querido contemplador de los verdes y los cantos de los pájaros sentado en el largo banco blanco del jardín. Es imposible olvidar sus voces en creación ilimitada, a las que tantas veces unió sus dibujos, sus líneas con lenguaje. Hoy lo recordamos porque siempre está, porque nos llama a cada rato, como llamaba para certificar sus entusiasmo". El acto culminó con la interpretación de un Canon sobre un texto de Julio Migno.