Opinión: OPIN-02 Hipertensión arterial en los adolescentes

Dr. Miguel Ángel Bravo

El exceso de presión en las arterias del organismo humano, proceso conocido como hipertensión arterial, es uno de los diferentes motivos que pueden causar graves alteraciones del cerebro, corazón y riñones especialmente.

Esta patología se creía patrimonio de los adultos, pero es importante destacar su presencia en jóvenes. Destacados especialistas descartan una verdadera explosión de casos de chicos y adolescentes con cifras elevadas de presión arterial. Lo que realmente ocurre es que se trata de una enfermedad silenciosa y sin síntomas, que al llegar a la adultez alguna complicación da la señal de alerta. No obstante, sostienen que si es detectada precozmente, pueden prevenirse futuros ataques cerebrales, afecciones renales y enfermedades cardiovasculares.

Según la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, se estima que el 30 % de la población argentina mayor de 15 años tiene hipertensión, pero la mitad de ellos no lo sabe. El único modo de detectarla es tomando la presión arterial, pero no todos los médicos miden la presión en una consulta de rutina y, a veces, si la miden y notan niveles elevados no se lo dicen al paciente.

Según estudios que se presentaron en el XV Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, un 5 % de los adolescentes tiene hipertensión, vale decir 1 de cada 20 la padecen en nuestro país.

"Dicha dolencia existió siempre pero, como se consideraba una enfermedad de adultos, nadie les tomaba la presión a los chicos. Los pediatras no estábamos acostumbrados a tomarles la presión en un examen de rutina y así perdíamos la oportunidad de detectarla precozmente", explica Rosa Simsolo, pediatra, investigadora clínica de la ciudad de Buenos aires. Como la enfermedad no da señales de alerta, "los padres deben empezar a pedir a los médicos que midan la presión arterial de sus hijos", sugiere.

Detectarla en la juventud permite reducir potenciales daños a futuro. La detección precoz evita daños que pueden aparecer de adultos: se disminuye la cantidad de infartos y los casos de insuficiencia renal que van a necesitar diálisis o trasplante, y se evitan ataques cerebrales. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en países desarrollados y en la mayoría de los países en vías de desarrollo, por eso lo que se previene son estas enfermedades que incrementan la mortalidad. La hipertensión arterial es la primera causa de ataque cerebral o accidente cerebrovascular, que cuando no resulta fatal puede dejar gravísimas secuelas por daño en el sistema nervioso.

Que la mayoría de los casos dependan del factor hereditario de ninguna manera significa que no pueda hablarse de prevención. Si uno mantiene un estilo de vida sano es probable que la enfermedad no se manifieste precozmente. Un chico que tiene antecedentes familiares de hipertensión y aumenta de peso está apretando el gatillo para que la presión aumente. Esos chicos y adolescentes cada vez hacen menos deporte, no pueden salir a jugar a la calle, comen comida chatarra, pasan todo el día frente a la televisión o la computadora. De modo que los chicos no llegan a la hipertensión tanto como consecuencia de otras enfermedades, sino por los mismos factores de riesgo que los adultos: sedentarismo, exceso de colesterol y aumento de azúcar en la sangre, por causa de la obesidad.

Uno no nace siendo hipertenso, nace con una predisposición genética, con evidentes antecedentes familiares, y en el desarrollo de su vida adquiere hábitos no saludables que hacen subir la presión, como el sobrepeso, el excesivo consumo de sal, de alcohol o el tabaquismo: todos factores de riesgo que pueden evitarse o corregirse.

Claves y sugerencias

Desde edad temprana se sugiere seguir estas pautas:

-No agregar sal a las comidas. Para sazonarlas, se pueden usar diversos condimentos que no suben la presión, como pimentón, limón, canela, azafrán, orégano o pimienta.

-Evitar las comidas que tienen un alto contenido de sodio, como los fiambres, los embutidos y los productos envasados en los que se utiliza el sodio para aumentar la conservación.

-Comer verduras, frutas y legumbres, lácteos y derivados con bajo contenido graso, pollo y pescado, y de vez en cuando carne vacuna.

-Si no existen contraindicaciones médicas, debería realizarse algún tipo de actividad física durante 30 minutos, si es posible todos los días, previos controles médicos.