Ignacio Sanguinetti (CMI)
El demorado proyecto del tren Transandino cobró ayer un nuevo impulso con la declaración de "interés público" mediante el decreto 1.414 que firmó la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
Ahora el proyecto que acercó el empresario Eduardo Eurnekian, tras varias licitaciones fallidas, a través de la firma Corporación América, en la cual también participa la brasileña Camargo Correo, alcanza el estado de proyecto de "interés binacional", al contar desde el 14 de agosto con la misma mención del gobierno chileno de Michelle Bachelet.
"Hay obras fundamentales, pero éstas son obras fundacionales", comenzó la presidenta en el acto de anuncio de la declaración, que por primera vez desde que inició su gobierno encabezó un acto en el Ministerio de Economía de la Nación, al cual asistieron, además del gobernador Celso Jaque; el ministro anfitrión, Carlos Fernández; su par de Infraestructura, Julio De Vido; el secretario de Transporte, Ricardo Jaime; el canciller, Jorge Taiana; el embajador argentino en Chile, Ginés González García, y el propio Eurnekian, en quien la presidenta, en varias partes, fijó su mirada.
"Nos comprometimos con Bachelet, a refundar la relación entre ambos países; este proyecto es parte de esa refundación", dijo la presidenta. "Con este tipo de obras los argentinos recuperamos la grandeza, en el sentido de permitirnos pensar en grande", agregó.
En rigor, la declaración es sólo una ratificación de voluntad política de ambos países de llevar adelante el proyecto. "Esperamos que con este impulso logremos pronto coordinar con Chile la licitación que permita poner en marcha el proyecto", se sinceró Jaque al concluir el acto.
De todas formas, destacó que "al declararse el proyecto de interés nacional por ambos países, el consorcio va a poder realizar una serie de estudios de factibilidad que requiere de fuertes inversiones y que sin contar con la declaración no se iba a poder hacer".
Según Eurnekian, la reciente cancelación de la deuda con el Club de París ha sido un espaldarazo más para la concreción del proyecto. "Ha mejorado nuestras perspectivas de financiamiento", aunque reconoció que el Corredor Bioceánico Central, como se denomina la iniciativa, era ya viable por sus implicancias económicas intrínsecas. "Es un buen negocio no sólo por el tráfico que canalizara, sino porque son muchos los interesados en que las mercaderías lleguen más rápido y de forma más barata a Chile y de ahí a Asia-Pacífico y viceversa", agregó.
El proyecto declarado de "interés público nacional" implica la construcción y explotación de un túnel ferroviario de baja altura y la refuncionalización del ferrocarril transandino central que corre por el paso Cristo Redentor en Mendoza y une la Argentina con Chile.
La propuesta de Corporación América es una versión mejorada a la presentada, en una de las licitaciones que se llevaron a cabo, pero rechazada por no cumplir con las exigencias del pliego de condiciones generales de la licitación.
Así, el 15 de enero de 2008, se presentó el proyecto remozado a ambos gobiernos como una "iniciativa privada" que contempla una inversión de 3.000 millones de pesos a cambio de la concesión del Corredor.
Entre los principales puntos del nuevo proyecto se contempla la construcción de un túnel de baja altura de 23 kilómetros entre Puente del Inca (Argentina) y Juncal (Chile), y la rehabilitación y construcción de aproximadamente 200 kilómetros de la traza histórica del Ferrocarril Transandino, fuera del túnel de baja altura.
Además, se prevé la electrificación completa del ferrocarril, la trocha ancha desde Mendoza hasta Los Andes y la construcción de una represa hidroeléctrica para autoabastecerse de energía de 300 mw.
La inversión prevista para el Corredor Bioceánico Central rondará los 2.810 millones de dólares -por el momento es enteramente privada-, de los cuales casi la mitad se destinarán al doble túnel ferroviario de 23 kilómetros de extensión que permitirá integrar por primera vez la traza Buenos Aires-Valparaíso, con una única trocha ancha.
La iniciativa hará posible la conexión desde y hacia los mercados de Asia-Pacífico, Chile y el Mercosur y los mercados del Atlántico, ya que prevé una complementariedad logística entre los sistemas ferroviarios de ambos países.
Por ejemplo, una carga podrá transportarse en forma directa desde cualquier estación de la traza del Ferrocarril San Martín (que pasa por Mendoza) hasta el puerto de Valparaíso y viceversa, sin efectuar transbordos, informó la compañía. Actualmente, el 70 % del comercio argentino-chileno se transporta por el paso terrestre Cristo Redentor, lo que representa 5 millones de toneladas al año, volumen que ya supera su capacidad operativa.
Entre las desventajas de este paso vial, se encuentran: la inseguridad por clima adverso; la capacidad limitada; la lentitud en el tránsito, y la interrupción entre 45 y 60 días al año por la nieve.
En cambio, el túnel -que estará a 2.500 metros sobre el nivel del mar- posibilitará la capacidad de traslado de 50 millones de toneladas al año -un 90 % más- será más seguro, porque no se verá afectado por las condiciones climáticas; será operable durante los 365 días del año e incrementará la rapidez en el tránsito.
Además, se desarrollarán estaciones multimodales en ambas cabeceras del túnel, que serán parte de las 102 estaciones de carga que están previstas a lo largo del corredor Buenos Aires-Valparaíso.