Cuando Nicolino tenía 10 años, estaba jugando a la orilla de una correntada, en la montaña mendocina, donde se produce el deshielo. De pronto, el agua lo alzó, lo arrancó de cuajo y se lo llevaba...
Un hombre residente en esa zona, que casualmente estaba en el lugar indicado, observó la escena, hizo un tremendo esfuerzo con su cuerpo, extendió el brazo, colocó rápidamente la mano en las aguas, lo tomó del cabello al chico y recuperó al pibe a su existencia.
La historia dice que ese mismo hombre, años después fue arrastrado por la misma correntada, sin retorno a la vida. Aquel se llamaba Nicolino Felipe Locche, conocido también como el "Gringo", "El Intocable", "Zorba, el Griego", "El Radar Humano", "Chaplin". "El Torero" y muchos otros seudónimos más.
Locche fue el primer boxeador argentino en lograr atraer al público femenino en masas. Las mujeres de esa época manifestaban que se sentían atraídas por su forma de boxear, su estilo, su cintura era única, tenía una gran destreza, determinando que el periodista "Piri García" del semanario porteño El Gráfico le pusiera el sobrenombre de "Intocable".
A "Nico", un bohemio, se le perdonó todo, ningún periodista denunció sus trasnochadas de la calle Corrientes (llamada, entonces, la que no dormía), cuando amanecía con sus amigos, el periodista Horacio "Gordo" García Blanco, Aníbal "Pichuco" Troilo y Roberto "Polaco" Goyeneche, a los cuatro se los consideraba como "los auténticos reyes de las trasnoches...".
Nicolino Felipe Locche poseía esa destreza que identifica a los artistas, y que le permitió a ese extraordinario cronista conocido como "El Veco", a llamarlo "el más sutil de los boxeadores", "el poeta de la zurda genial", mientras que Piri García lo denominó "El Intocable".
El incomparable Nicolino, carecía de ímpetu, de furia casi homicida, de salvajismo puro, esos factores considerados esenciales en un deporte tan brutal como es el boxeo, hicieron tan grande a Rocky Marciano ("El Fenómeno del Brockton"), Jack Dempsey ("El Martillo de Manassa"), Joe Louis ("El Bombardero de Chicago"), Roberto "Mano de Piedra" Durán ("La Gloria Panameña"), Alexis Argüello y tantos otros.
"Su habilidad defensiva es tal, que es capaz de ganar un asalto sin tirar un golpe", destacó en cierta oportunidad el periodista Ernesto "Cherquis" Bialo, quien llegó a ser director periodístico de la revista El Gráfico.
Ciertamente, como decía Cherquis Bialo, era capaz de ganar un asalto sin tirar un golpe, recurriendo a su extensa gama de recursos defensivos, esquivando las estocadas, desgastando al rival, congelando su furia, y acertando lo necesario.
"El show de Locche", con poco sudor, sin sangre y sin lágrimas, hizo historia, era admirable, pero, tratándose de boxeo, existen muchos especialistas que prefieren otro estilo. Cuestión de gustos diría el poeta.
GB