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John McCain aceptó formalmente anoche la candidatura presidencial ante la Convención Nacional Republicana y aseguró ser el verdadero cambio para los Estados Unidos si gana las elecciones del 4 de noviembre.
La esperanza republicana lanzó una advertencia "a la vieja multitud de Washington del gasto desmedido, del no hacer nada, del yo primero y el país segundo: el cambio está en camino", dijo.
En un triunfante discurso, donde no faltó nada del cotillón de campaña republicano, McCain disparó contra su rival demócrata, Barack Obama, al asegurar que "no puede resolver los problemas del país".
En el cierre de la convención, McCain sacó a relucir su carrera en el servicio público: su juventud en la Marina, sus días de combatiente y prisionero en Vietnam y sus 26 años en el Congreso, donde se ganó una reputación de propenso a trabajar con la oposición, que prometió honrar en la Casa Blanca.
El veterano senador se lamentó del "rencor partidario" que según él impide resolver los problemas del país y dijo a los delegados que "esto es lo que pasa cuando la gente va a Washington a trabajar por sí mismos y no por ustedes", en lo que pareció una alusión a Obama.
"Una y otra vez, trabajé con miembros de ambos partidos para solucionar problemas que era necesario solucionar. Así es como gobernaré como presidente. Extenderé mi mano a cualquiera que quiera ayudarme a hacer avanzar este país", dijo McCain ante miles de enfervorizados delegados reunidos en St. Paul, Minessota.
"Tengo esos antecedentes y las cicatrices que lo prueban. El senador Obama, no", disparó contra su rival.
En la convención, McCain habló además de una de las experiencias más intensas de su vida, sus cinco años y medio como prisionero de guerra en Vietnam, un período en el que se dio cuenta de lo especial que era su país para él, según dijo.
"Lo amaba porque no era sólo un lugar, sino una idea, una causa por la cual luchar. Ya nunca fui el mismo. No fui mi propio dueño nunca más. Fui de mi país", señaló en el discurso, transmitido en vivo por la cadena CNN.
El discurso de McCain llegó exactamente dos meses antes de las elecciones y puso fin al largo proceso de selección de candidatos de ambos partidos. Los demócratas tuvieron su convención la semana pasada en Denver, Colorado, y Obama aceptó su candidatura en un estadio ante 80.000 personas.
Por delante quedan las tradicionales postas en el camino a los comicios: los debates presidenciales y vicepresidenciales, los millones de dólares para propaganda pero también los acontecimientos inesperados, factores externos que pueden adquirir importancia a la hora de las urnas.
Con 72 años, cuando busca ser el presidente en primer mandato de más edad, McCain enfrentó la delicada misión de presentar sus credenciales de reformista capaz de resistir a su propio partido y de subrayar su independencia respecto del impopular George W. Bush, a quien Obama y su campaña lo vinculan constantemente.
No obstante, y aunque al pasar, McCain hizo una mención especial a Bush como el hombre que mantuvo seguro al país después de los atentados del 11 de setiembre de 2001.
Las palabras de McCain y su exhortación a superar los rencores llegaron un día después de que su sorprendente compañera de fórmula, Sarah Palin, conmovió a la convención con un discurso en el que atacó duramente a Obama, menos de una semana después del anuncio de su sorpresiva selección para el binomio.
Obama, de acuerdo a sondeos conocidos el miércoles, logró despegarse un poco de su adversario y tocó por primera vez en la campaña el 50 por ciento de aprobación popular.
No obstante, la carrera se presenta pareja y el resultado probablemente se decida en unos pocos Estados que no siguen el patrón tradicional de ser fuertemente republicanos o demócratas y que cambian de mano de unos comicios a otros.
Buenas relaciones
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aseguró hoy que quiere tener buenas relaciones con Estados Unidos pero no con el actual gobierno del presidente George W. Bush.
El mandatario respondió así a las declaraciones del principal portavoz del Departamento de Estado, Sean Mc Cormack, quien abogó ayer por una mejora en las relaciones bilaterales.
Chávez comentó: "Se refirieron a nosotros allá, en el Departamento de Estado, qué raro, queremos tener una buena relación, eso es como que tú le tires piedras a un vecino y le digas "mira vecino, quiero ser tu amigo' y piedra y piedra". "Nosotros sólo pedimos respeto, nosotros también queremos tener buenas relaciones; con este gobierno de Estados Unidos, imposible, no, bye bye", advirtió Chávez.
"Esperemos el próximo presidente, sea quien sea, ojalá con él se pueda por lo menos hablar", agregó.
Camino a la presidencia
La carrera presidencial de McCain es una de las más llamativas de la historia política moderna. Hijo y nieto de almirantes, ingresó en la Marina. Derribado su avión en Vietnam, fue hecho prisionero y torturado cinco años.
Elegido para la Cámara de Representantes en 1982, en 1986 ascendió al Senado, donde se hizo una reputación de disidente y de impulsor de leyes para reducir la influencia del poder monetario sobre la política y para combatir el gasto público exagerado.
En 2000 quiso ser candidato presidencial republicano, pero perdió en la interna con el actual presidente George W. Bush. Ocho años después volvió a intentarlo, y cuando todo parecía perdido otra vez por falta de dinero, se recuperó y venció uno a uno a sus rivales, hasta asegurarse la candidatura con una serie de victorias en el súper martes 5 de febrero.
Barack Obama dijo que los ataques que recibió de la candidata vicepresidencial republicana Sarah Palin buscan desviar la atención de la falta de ideas del partido sobre los temas que le preocupan a la gente.
En su primera reacción al impactante debut de Palin en la convención republicana, con términos inusualmente duros contra Obama, el candidato presidencial demócrata también trató de volver a ocuparse de McCain, y no de su compañera de fórmula.
"Anticipé esto el jueves pasado en mi discurso de aceptación" de la candidatura demócrata, dijo Obama en York, Pensylvannia, cuando se le preguntó si estaba sorprendido por los dardos que le lanzó Palin.
"No tiene una agenda para ejecutar. No ofrecieron ni una sola idea concreta hasta ahora en dos noches sobre cómo harán mejor la vida de los estadounidenses de clase media", prosiguió el senador por Illinois.
"Se la pasaron atacándome las dos noches enteras o ensalzando la biografía de John McCain, lo cual está bien. Pero no esperen que yo esté sorprendido de ataques de republicanos", agregó citado por la cadena de noticias CNN.
Obama también dejó en claro que pese a haber prohibido en su campaña hablar de la familia de Palin o del embarazo de su hija soltera de 17 años, no dudará en citar los antecedentes de Palin como gobernadora de Alaska y alcaldesa en ese Estado.
"La noción de que cualquier cuestión sobre su trabajo en Alaska es de alguna manera irrelevante para sus chances de ser vicepresidente de Estados Unidos, para mí no tiene mucho sentido", dijo Obama.
"Creo que tiene una historia de vida convincente, pero asumo que quiere ser tratada de la misma forma que la gente quiere ser tratada. Yo estoy en esto hace 19 meses, y ella hace... ¿cuánto...? ¿cuatro días?", añadió.
Los demócratas fueron acusados en los últimos días de "sexistas" por sus cuestionamientos a las credenciales y experiencia de Palin.
El senador Obama buscó claramente evitar enredarse en una disputa dialéctica con Palin, lo cual daría a McCain peligrosa libertad de acción.
"John McCain se candidatea a presidente, yo me presento contra John McCain y hasta donde sé, no percibo que la gobernadora Palin tenga ideas que sean diferentes de las de McCain", agregó.