Internacionales: INTE-02 Cheney acusa a Rusia de los problemas en Ucrania

Ucrania atraviesa momentos difíciles a causa de Rusia, afirmó hoy el vicepresidente estadounidense Dick Cheney, tras reunirse en Kiev con la primera ministra y el presidente ucranianos, enfrentados en una crisis política alimentada por la tensión en Georgia.

Cheney, que llegó a Kiev ayer procedente de Georgia, respaldó asimismo la aspiración de Ucrania de adherir a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), a la cual se opone Moscú.

"Los ucranianos tienen derecho a decidir si quieren unirse a la Otan y la Otan tiene derecho a invitar a Ucrania a entrar en la Alianza cuando consideremos que está preparada y que el momento es oportuno. Ningún tercer país tiene derecho a veto", dijo el número dos estadounidense a los periodistas al término de una reunión en Kiev con el presidente ucraniano Viktor Yuschenko.

Sin nombrarla directamente, Cheney se refería a Rusia, que se opone al deseo de la ex república soviética de entrar en la Alianza Atlántica.

El vicepresidente recordó que el presidente estadounidense, George W. Bush, alabó, durante una reciente visita al país, el apoyo de Ucrania a las misiones de la Otan.

"Ucrania es el único país que no pertenece a la Otan que respalda todas las misiones de la Otan, desde Afganistán hasta Kosovo", afirmó.

En aparente alusión a la incursión militar rusa en Georgia, el número dos estadounidense afirmó asimismo que Ucrania debería poder vivir sin el temor de una "invasión o intimidación militar".

"Creemos en el derecho de los hombres y las mujeres a vivir sin la amenaza de la tiranía, del chantaje económico o la invasión o la intimidación militar", afirmó. "La mejor oportunidad para Ucrania de superar estas amenazas es mantenerse unida", agregó.

Coalición en crisis

La coalición pro occidental en el poder en Ucrania enfrenta una grave crisis por los enfrentamientos entre el presidente Yuschenko y la primera ministra, Yulia Timoshenko, agravados por sus posturas divergentes en la actitud que adoptaron ante el conflicto bélico del mes pasado entre Rusia y Georgia.

El partido del presidente anunció el martes su decisión de romper la alianza con el bloque de la primera ministra, que se alió con la oposición pro rusa para votar una serie de leyes que facilitan el procedimiento de destitución del jefe de Estado y reducen sus poderes.

Cheney "sabe que es un tiempo de retos para Ucrania a causa de los recientes acontecimientos en Rusia", dijo el portavoz estadounidense Megan Mitchell a la prensa después de que el vicepresidente se entrevistase con Timoshenko.

Mientras Cheney terminaba en Kiev una gira por los países aliados de Estados Unidos en la región del Cáucaso y el Mar Negro, que lo llevó previamente a Azerbaiyán y Georgia, Rusia intentaba hoy unir a su causa a sus aliados de la ex Unión Soviética.

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, debía recibir esta tarde en Moscú a los dirigentes de Armenia, Belarús, Kirguistán, Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán, reunidos en el seno de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, un bloque regional.

Moscú intenta obtener durante este encuentro una declaración colectiva de condena al ataque lanzado el 7 de agosto por las fuerzas georgianas en la pro rusa región separatista de Osetia del Sur.

Moscú acudió en ayuda de los surosetas, la mayoría de los cuales tiene también pasaporte ruso.

El jefe de la diplomacia ucraniana, Vladimir Ogryzko, denunció en una entrevista publicada hoy en Alemania que el consulado de Rusia en la región ucraniana rusófona de Crimea entrega pasaportes rusos a ciudadanos ucranianos.

Polonia y EE.UU. negocian compensaciones

Estados Unidos y Polonia iniciarán a mediados de setiembre negociaciones para determinar las compensaciones que el país centroeuropeo recibirá a cambio de aceptar ser sede del escudo antimisiles estadounidense, así como el estatus que tendrán los militares norteamericanos.

Según informa hoy el diario Rzeczpospolita, Polonia pretende que EE.UU. colabore con la modernización de las fuerzas armadas polacas y se comprometa a vender "a un precio preferente" sus misiles tipo Patriot, considerados imprescindibles por el ejército polaco para la defensa frente a posibles ataques de países vecinos.

Por su parte, la Casa Blanca desea que sus soldados destinados en Polonia para hacerse cargo de las diez lanzaderas de misiles tengan un estatus especial, con exención de impuestos incluida, y que, en caso de infracción, no puedan sean sometidos a la legislación polaca.

Esta es la segunda ronda de conversaciones que abordarán ambos países en este año, después de que el pasado 20 de agosto la secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, firmase en Varsovia el deseado acuerdo para desplegar las bases de misiles interceptores.

Ese acuerdo llegó después de 18 meses de negociaciones, una demora que también podría producirse ahora si las demandas polacas son tan exigentes como entonces.

Gracias a este acuerdo, Estados Unidos desplegará en Polonia diez lanzaderas de misiles capaces, según la administración Bush, de detectar, interceptar y destruir misiles enemigos.

Una especie de escudo virtual destinado a evitar ataques provenientes de algunos de los países del llamado "Eje del mal", como Irán o Corea del Norte.