Domingo Sahda
En fecha reciente, el artista plástico Richard Pautasso ha inaugurado una exposición de sus obras de más reciente data en el Museo de Arte Contemporáneo ÄMACÄ de Bv. Gálvez 1578, Santa Fe. El expositor titula a la colección a la vista: Dedicado al Cine, y en el impreso de mano se nos anoticia que se trata de una "muestra homenaje" a la trayectoria del expositor, curada por los directivos del MAC.
Apelando al cine como ancla para dar luz a sus creaciones visuales de abigarrada línea tramada, que por su urdimbre se constituyen en arquitectura de planos y subespacios de agitada textura y vibrantes tintes, Pautasso da rienda suelta a su caudal de creador, igual a sí mismo, en cuanto a intención y voluntad discursiva y a la vez siempre distinto, en tanto resultados que obtiene, dejando librado su torrente de imágenes propias y otras reconfiguradas a partir del encolado de pequeños impresos. Su probado oficio de dibujante, de maestro de la línea, le permite hilar con su trazo versátil, de meticulosa ejecución, historias, situaciones contradictorias, ángulos de visión que, asociados a algún dato fílmico de autor-cineasta, vuela con impulso propio ajustado aquí, desbocado allá.
Es válido interpretar esta dedicatoria al cine como un hito de homenaje a ese otro arte, el 7º Arte, que modeló la cultura global del siglo XX, y a través de obras y autores memorables registró las fantasías, las glorias y las miserias de la humanidad, convirtiéndose por impregnación de sus imágenes y por la ceremonia secreta de cada proyección, en implacable espejo de la condición humana; creador de arquetipos y de textos y frases célebres incorporadas a la historia de la cultura universal.
Richard Pautasso, admirador confeso y ocasional partícipe técnico-artístico de algunas realizaciones locales de tiempo ha, se siente deudor y recipiendario del cine con mayúsculas. Citando a directores-creadores cinematográficos, construye sus homenajes consolidados, en obras resueltas en el plano y en el volumen, vinculando su mirada de creador con la respiración ética y artística de cada homenajeado. Relaciona, a su manera, el tiempo-espacio del cine con el espacio-tiempo de la obra plástica consolidada, devenida testigo material emergente del influjo de la luz y de las sombras del cine.
Cada obra expuesta se finca en una referencia a un cineasta, y el artista expositor consolida en una pieza sus opiniones, sus sentimientos al respecto. A contrapelo de esta supuesta sujeción temática, Pautasso da rienda suelta a su fantástica imaginación, ocasionalmente al borde de lo comprensible. Un juego de asociaciones y de metáforas exige del observador una atención constante y una valoración atenta.
De un cierto y elíptico modo, este homenaje al cine es también una especie de autohomenaje a su fragoroso talento, que aquí vincula a ese mundo feérico.
Creador lanzado a la aventura constante de anudar sueños personales trayendo al plano quieto, al volumen acotado, la densidad expresiva de ese arte "otro", construyendo morosamente, con rigor de orfebre, cada pieza a la vista, se permite ser Él mismo a partir de un otro convocado. Sus obras expuestas rehúsan cualquier idea de descripción o relato de fácil y directa lectura. El expositor exige de aquel que mira la movilidad de su pensamiento, de su audacia para saltar límites.
Referente insoslayable del Arte Santafesino contemporáneo, atento a sí mismo y a su voluntad de expresión, nunca montado en "ismos" parafraseados por terceros, remite directa o indirectamente y a pura pulsión de la línea al mundo del hombre que lo-nos contiene y explica. Los vericuetos del trazo que transforman las imágenes, los climas de poética absurda, melancólica o irónica, según sea la voluntad del autor, se suceden.
La libertad del discurso visual está presente con la contundencia del artista que dedica a cristalizar en el plano, en el volumen, su modo, su manera de ver e interpretar el mundo entorno. Las "cajasobjetos" dedicadas a otros tantos directores de cine se definen en objetos tridimensionales de barroca composición, con una multiplicidad de elementos aglutinados, superpuestos, contrastados, insólitos a primera lectura, que conforman una especie de alegoría-síntesis de la impronta de cada director citado, según la óptica de Pautasso. El refinado proceso de construcción, la meticulosidad de cada paso, amerita de por sí la atención del espectador. Los "paisajes del Litoral", otra vertiente expresiva de la muestra, y en este caso con resoluciones en el plano, son dibujos-color, en los cuales el follaje, la vegetación de paradisíaca presencia son una recreación de lo imaginado, antes que un relato visual de lo entrevisto en la región. El verdor de la fronda se vincula con el agitado movimiento de los pajonales, y en ella la presencia humana se reduce a un dato apenas circunstancial. Una visión panteísta del lugar en el cual la agresión humana es una constante.
Exposición de trabajos de un artista plástico que se destaca, tanto hoy como ayer, por valores propios. Enriquece el horizonte cultural santafesino. Remontándose por arriba de mucha cursilería visual aplicada, se recorta a puro talento en un contestatario visual; en desacralizador de estereotipos de almanaque, desafiando constantemente la imposición de "moldes" del arte, libre a su modo, y a través de lo suyo, único e irrepetible. Un creador mayúsculo en estos pagos.