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El cura Julio César Grassi continuó declarando en el juicio al que es sometido por presunto abuso deshonesto y corrupción de menores, donde habría fustigado a los jóvenes que lo acusaron tildándolos de "mentirosos", "fabuladores" y hasta "comprados".
Varios de los querellantes que presenciaron la audiencia señalaron que con esos términos el cura Grassi abordó por primera vez las acusaciones en su contra por 17 hechos de presunto abuso y corrupción de menores y por los que enfrenta un juicio donde podría ser condenado a más de 20 años de prisión. Durante los primeros tres días de exposición, Grassi habló ante los jueces del Tribunal Oral Criminal 1 de Morón de su vida personal, su obra en la fundación y los presuntos "complots" en su contra por parte, según dijo, de funcionarios judiciales, periodistas y empresarios vinculados a la conductora Susana Giménez.
Según los querellantes, el cura atacó a los menores y directamente los habría tildado de "mentirosos, fabuladores y comprados", en términos descalificadores. Con distintos matices, Grassi se habría referido a Gabriel, Ezequiel y Luis, los tres jóvenes que son querellantes en el proceso luego de referir ante la Justicia sus acusaciones, aunque trascendieron pocos detalles de lo ocurrido por las restricciones que impuso el tribunal a la hora de evitar la "mediatización" de las audiencias.
Además, el cura pidió que se pasara un video en donde, según él, se vería que parte del testimonio que salió al aire en Telenoche Investiga habría sido editado en su perjuicio, y señaló que esa cinta no habría sido la que observó el tribunal en el día anterior.
Sin embargo, el tribunal rechazó el planteo porque esa cinta no habría sido incorporada directamente como prueba al juicio oral.
Ahora, el tribunal pasó a cuarto intermedio hasta el martes próximo cuando -aunque no puede garantizarse- se espera que comiencen las preguntas que prepararon la Fiscalía y los querellantes sobre las pruebas que lo llevaron puntualmente a estar en el banquillo.
Grassi prometió contestar todas las preguntas y aclarar todas las dudas, pero varios de los querellantes tomaron con pinzas que efectivamente el sacerdote se preste al interrogatorio.
Incluso, recordaron una supuesta contradicción del acusado entre lo que le dice ante la prensa y lo que sostiene ante el tribunal, como fue el caso -dijeron- de la conductora Susana Giménez.
El sacerdote sostiene que el informe periodístico que lo acusó habría sido manipulado para lograr una imputación en su contra y que aquellos que lo denunciaron habrían sido empleados resentidos que se alejaron de la Fundación Felices Los Niños.