Deportes: DEPO-06
Análisis
¿Quién entiende al Tribunal?

Enrique Cruz (h)

La invasión periodística y el consumo masivo del fútbol en este país han permitido no sólo que los partidos lleguen a todos los hogares (con cable, claro), sino también que se pongan en evidencia todos los detalles que tienen que ver con un deporte lleno de vicisitudes.

Los árbitros, corrientemente, sufren esa invasión. Desde el telebeam que los deja en evidencia, pasando por las decenas de cámaras (a propósito, los directores de cámara del fútbol argentino deben ser los mejores del mundo) que toman cada uno de los detalles de un partido, algunos desapercibidos para el árbitro y hasta para la gran mayoría de los espectadores asistentes a un partido de fútbol.

El planchazo alevoso, agresivo, hecho con premeditación por parte de Méndez contra Falcao merecía no sólo la tarjeta roja del árbitro sino la correspondiente y ejemplar sanción del Tribunal.

No sólo fue violentísima la acción, sino todo lo que lo rodeó: la reacción inmediata Äy pendencieraÄ del defensor de San Lorenzo, sus declaraciones posteriores y, lo que es más grave aún, las declaraciones de Diego Abal, el árbitro, quien admitió campante que Méndez le dijo que "se quiso sacar las ganas".

Abal debió reflejar absolutamente todo en su informe, y no lo hizo. Pero el Tribunal, tan cerrado y hasta misterioso, ante la evidencia de lo ocurrido, las reacciones de los protagonistas y estas declaraciones (la aplicación de la tan mentada Ley del Talión, la del "ojo por ojo, diente por diente"), debió intervenir de oficio en el asunto, tomar en cuenta el informe del árbitro pero no a rajatabla como es habitual en estos casos, sino ampliarlo y considerar la gravedad de la situación.

El reglamento estipula de tres a quince fechas, y se le otorgó la mínima. El Tribunal obró como habitualmente lo hace: considera igual una patada alevosa como la de Méndez, que el acto de indisciplina que puede cometer un jugador que se excede verbalmente.

Vera y Fontana, los jugadores de Unión, recibieron la misma sanción que Méndez. Ellos le "faltaron el respeto" a la autoridad (los árbitros) y debieron cumplir la misma pena que un jugador que, fuera de sí, desplegó su ira aplicándole una patada voladora desde atrás a un rival.

No justifico a Vera y a Fontana, pero sí está claro que para el Tribunal da igual el exceso verbal que la violencia física premeditada y alevosa. Vera y Fontana no serán los primeros ni los últimos que se excederán en el trato hacia la autoridad y posiblemente se "curen" con las tres fechas que le dieron y que, quizás, les haga perder la titularidad en Unión. Pero la criminal reacción de Méndez (esperó hasta el último minuto del partido para cobrarse la vieja deuda) de ninguna manera se puede "curar" con tres fechas. ¿Qué habrá que esperar para que a alguien le den 8 ó 10 fechas, que mate a un rival?