El 4 del corriente se celebró el Día H (Día de la Historieta) se conmemora la publicación del número 1 de la revista Hora Cero (editada en 1957), dirigida por Héctor Germán Oesterheld (desaparecido durante la dictadura militar de 1976). En esa publicación trabajaron Alberto Breccia, Solano López y Hugo Pratt. La revista era semanal y se editó hasta el número 50. Sirvió como precursora de la historieta nacional.
Oesterheld rompió con los clásicos guiones del súper héroe individual y planteó una alternativa grupal con conflictos reales comunes a todos. "El Eternauta" -la obra más famosa de la historieta argentina, de reconocimiento mundial- vio la luz en esta publicación.
Políticamente cambió el panorama y el tratamiento de las historietas, porque desde una visión imperialista del comic norteamericano (y la visión colonialista de los europeos) se pasó a un planteo nacional y cotidiano de todo lo nacional, como la ciudad y los barrios de Buenos Aires a modo de ejemplo.
También es bueno recordar publicaciones como Rico Tipo, Tía Vicenta, Satiricón, Escorpio, Tip Bis, Hortensia, Mengano, Humor registrado y Fierro por nombrar algunas de corte nacional y en lo relacionado a la ciudad de Santa Fe Undergroun sin D, Bla, Pararizas, Antídoto, Estanislao, Alcatraz, Tren y Chanfesinos, en Rosario Risario, Tinta y Anita Negra.
Asimismo, los suplementos "La página de Humor" y "Komicase" de EL Litoral, entre otros.
Todas estas publicaciones junto a otras formaban parte de la industria de la historieta. En su buena época, tuvo un enorme desarrollo, y cabe recordar que la editorial Columba tiraba 1.200.000 ejemplares por mes (El Tony, D'artagnan, Intervalo y Fantasía). Se calcula que de 4 a 7 personas eran lectores de estas revistas.
Hoy 85% del mercado francés de libros es ocupado por el "Manga" (cómic japonés) y en nuestro país -sostiene el Círculo Santafesino de Dibujantes- "debemos comprender, en su justa medida (analizándolo en términos económicos, además de los culturales) este fenómeno de vaciamiento de la industria argentina y expansión de los productos orientales, como pasa con otras industrias nacionales (juguetes, calzados, etcétera).
Como conclusión -manifiestan-, "lo inteligente es incentivar la producción y creatividad local, en industrias culturales".