Región: REG-02
Para esta campaña gruesa
El maíz va para atrás
Se estima que la intención de siembra del cereal cayó entre un 10 y un 15%. En el centro-norte santafesino, la sequía es la principal causa de esta tendencia. A nivel nacional, la incertidumbre política y el alza de los insumos condicionan. También se pronostica un incremento del área implantada con soja.

Gastón Neffen y Federico Aguer

Los maiceros de toda la vida saben que este es el momento ideal para sembrar, pero hay algo que literalmente los frena en seco: en el suelo no hay una gota de agua. La Bolsa de Comercio de Rosario y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires cuantificaron "la frenada". Los técnicos rosarinos estiman que la intención de siembra del cereal bajó un 15% (para los porteños, un 10,9%). Esta semana, Gustavo López (de la consultora Agritrend) también reveló que sus proyecciones auguran una caída cercana al 15%. Además, influyen los incrementos en los costos de los fertilizantes y plaguicidas, las dificultades para acceder a los créditos y el incierto escenario político.

En los campos del centro y norte de Santa Fe, la sequía es el problema más grave porque los productores tienen la ventana de siembra "encima". Aquí el maíz se implanta del 1 al 15 de septiembre y no hay demasiadas vueltas. El que no se largó en esa fecha tiene que esperar hasta mediados de diciembre para arriesgar un maíz de segunda.

Pero en este momento, en la mayoría de los lotes, las primeras capas del suelo están secas. Y así es casi una locura implantar las semillas del cereal. "El maíz tiene un mayor riesgo productivo que la soja y requiere una mayor inversión económica", explica el Ing. Agr. Jorge Villar, a cargo del área de Agronomía en el INTA Rafaela. "La sequía hace que ese riesgo productivo se incremente todavía más", agrega.

Lo que quiere decir es que para los productores es complicado asumir los mayores desafíos productivos que plantea el maíz (y los mayores costos) en el marco de la peor sequía de las últimas décadas.

"Acá, los maiceros han devuelto semillas", confirma Edgardo Boser, integrante del Grupo de Experimentación Agrícola (GEA) de San Carlos. "Es un buen termómetro -insiste- porque ellos conocen como nadie las condiciones que necesita el cultivo".

En Humboldt, el productor Raúl Krohling tiene la misma sensación y advierte que el maíz agrícola es el que más va a sufrir el castigo. "Va a bajar cerca de un 20% en nuestra zona", opina. La distinción que hace es importante.

Entre los tamberos, la intención de siembra del cereal se mantiene. Necesitan ese maíz para alimentar a sus vacas (como silo y reserva de grano). "En cambio, en los planteos agrícolas lo más seguro es que se haga soja", aclara.

Los números

Como explicaba Villar, la inversión económica que supone este cereal también conspira contra su siembra en un año con sequía. La comparación es sencilla. Para cosechar maíz hay invertir el doble que para hacer soja.

En la semillería Denis Stamatti (Recreo Sur), Aldo "Coco" Alcober toma su calculadora y precisa. "Esta campaña, el maíz tiene un costo mínimo de 400 dólares por hectárea -sin arrendamiento- y la soja alrededor de 200". Estos números incluyen el costo de las semillas, los fertilizantes y los plaguicidas. "En un año complicado, por el clima, es muy probable que la soja sea la niña bonita", adelanta.

En Llambí Campbell, el Ing. Agr. Diego Cappelletti (Cooperativa 26 de agosto) cuenta: "El productor se está desesperando, acá prácticamente no llueve desde marzo". Este ingeniero agrónomo maneja números más altos que los de Alcober, pero la brecha es prácticamente la misma. "Un maíz bien fertilizado te sale unos 780 dólares la hectárea y la soja se puede hacer con 400 dólares", afirma (incluyendo las labores de siembra, pulverización, etc.).

David Mazón (Agropecuaria San Justo) avisa que en este marco es probable que el maíz que se haga "lleve dosis menores de fertilizantes". En Humboldt se da una situación parecida. "En mi zona hay productores que quieren hacer maíz sin aplicar todo el paquete tecnológico", señala Krohling. "Nosotros lo desaconsejamos, el maíz te conviene hacerlo bien o no hacerlo", agrega. Se refiere a que sin la fertilización adecuada es muy difícil que los rindes superen los costos.

Lo que pasa es que los aumentos en los precios de los insumos agrícolas también suman. Según los datos de Alcober, en comparación con septiembre de la campaña pasada, los precios de las semillas y los herbicidas subieron entre un 25 y un 30%. En los fertilizantes se produjo el mayor aumento. "Más de un 60%", asegura, el titula de Denis Stamatti.

En San Carlos, Boser agrega otro indicio que hay que tomar en cuenta. "Este año casi no se hizo fertilización anticipada para el maíz en mi zona", dice.

Sustentabilidad

La caída en la intención de siembra de maíz preocupa porque este cereal es una herramienta importante para que las rotaciones agrícolas sean sustentables. En los sistemas de siembra directa, los rastrojos de maíz devuelven más nutrientes que los que deja la soja.

Como informó El Litoral, los suelos de Santa Fe perdieron una cantidad importante de nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio, etc.) y materia orgánica en los últimos décadas, aunque debe reconocerse que muchos lotes comenzaron a recuperarse a partir de la siembra directa.

La otra cuestión tiene que ver con el Gobierno. El 11 de marzo, el ex ministro de Economía Martín Lousteau legitimaba su esquema móvil de retenciones en la necesidad estratégica de hacer más equilibrada la producción agrícola (hacer crecer el maíz y el trigo, y no alentar la soja).

A causa de la sequía -y a la falta de un verdadero plan estratégico para el sector- probablemente suceda toda lo contrario. La consultora Agritrend estima que la campaña 2008/9 de soja será récord (más de 50 millones de toneladas) y la de maíz ni siquiera llegaría a las 20 millones de toneladas.

En nuestra zona, la merma en la intención de siembra alcanza el 80 %. "No llovió, no llueve y no sabemos si mañana va a llover. La gente postergó y anuló pedidos de semillas", se lamenta "Coco" Alcober, quien reconoce que nunca vio una sequía tan dura como ésta. Y concluye la charla con una reflexión irónica que desnuda una realidad inquietante: "después de todo, la soja es un yuyo, pero de verdad, en el sentido positivo de la palabra: se banca todo lo que le tirás y siempre termina rindiendo".

Un mal antecedente

Este año, la cosecha gruesa arranca con un precedente que preocupa, la drástica caída en el área sembrada con trigo. "Nosotros vendimos un 75% menos de semillas. Y cerca de un 20% del trigo que se implanto aquí está perdido por la sequía", confiesa Cappelletti, en Llambí Campbell.

Es lo mismo que dice Alcober. "Unos 100 kilómetros al sur de Santa Fe y unos 150 kilómetros más hacia el norte, estimo que la producción de trigo mermó en un 80%", calcula.

Hay que recordar que este año en la Argentina se sembraron un millón de hectáreas menos de trigo. El cereal sufrió el impacto de los largos meses de tensiones y protestas por el conflicto con el Gobierno; y la compleja situación climática.