Ignacio Iriarte
En julio, las exportaciones de carne vacuna habrían sido del orden de las 35 mil toneladas, por debajo de las expectativas, si consideramos que ese mes el mercado estuvo sobreabastecido por una enorme oferta: 1,3 millón de cabezas. Y se habían acumulado en cámara lista para embarcar un volumen récord de carne.
Si bien para agosto se espera un volumen de embarques más alto, bajo el actual sistema (75 por ciento de encaje), la mayoría de las empresas consultadas estiman que exportarán 30/35 por ciento menos que hasta marzo, cuando regía el cupo de 40 mil toneladas mensuales. Sigue habiendo mucha carne en cámara (congelada en su mayoría), mucha menudencia stockeada y de una insoportable incertidumbre el sistema de otorgamiento de ROE; muy ligado a la colaboración que preste la industria al abastecimiento a bajos precios de carne a los supermercados, y a la decisión final (imprevisible) de la Secretaría de Comercio. Hay quienes vende n la media res (sin R&L) al mercado interno, sin complicarse con el trabajo de vender los cortes sobrantes uno por uno. Y hay quienes venden al exterior (no Hilton, Israel, Rusia, Unión Europea) a precios récords y alcanza para compensar o subsidiar las pérdidas derivadas de vender al mercado interno a precios políticos.
Si bien Brasil no volvería al mercado europeo hasta bien entrado el año próximo, se sabe que es probable que este nivel de precios FOB ceda algo en algún momento; fundamentalmente por la creciente fortaleza del dólar, y por el hecho de que, en la medida que Argentina normalice sus ventas al exterior, contribuiría a aliviar el fuerte desabastecimiento que se nota en varios mercados y que también es causa de la notable suba del precio internacional de la carne en los últimos meses.
Además, el recupero bruto de la mano del cuero y de la grasa ha caído 20 por ciento en los últimos meses y se prevé para el último trimestre del año una marcada escasez de novillos pesados.
El Gobierno presiona ("sugiere") a los supermercados para que pongan los fines de semana en el Gran Buenos Aires (GBA) crecientes volúmenes de cortes a precios cada vez más bajos, todo publicitado a página entera en los principales diarios de la Capital. Se trata de una maniobra mediática; la de dar la idea de que el precio de la carne bajó, y mucho, y que el consumidor que la paga más es porque quiere. En términos macroeconómicos, debe decirse que los precios sugeridos serían cumplidos sólo por los supermercados (no representan más del 20 por ciento del mercado minorista) y sólo en sus bocas del GBA y las grandes ciudades del interior. Porque en muchos de los locales, alejados de la vigilancia oficial de esas mismas cadenas, se vende la carne a precios "libres".