Región: REG-16
Cuando la palabra valía

Alejandro Ramírez

Todos aquellos que sobre pasamos los 40 años y tuvimos la oportunidad de comercializar algo, bien sabemos que el cerrar un trato con un fuerte apretón de manos, funcionaba mejor que firmar el más complicado contrato elaborado por estrictos abogados. Y en el mercado granarlo nacional e internacional, siempre primero se cierra verbalmente un acuerdo y luego, se envían los contratos para ser firmados por las partes. Así fue y así debería continuar siendo. Pero lamentablemente, en los últimos 6 años, la metodología no escrita en la comercialización de granos nacional fue cambiando para peor. Entendemos que las necesidades que surgen ante las crisis económicas, golpean a los individuos involucrados haciendo olvidar sus códigos y estructuras morales y éticas. Todo esto se agrava cuando los mercados entran en períodos de excesiva volatilidad, subiendo o bajando mucho los precios, incluso en una misma jornada de operaciones. Así es como se puede operar a un buen precio, pero que luego termina siendo pésimo.

Ya nadie respeta a nadie. No se respetan a los clientes de otro operador, los exportadores saltan a los intermediarios acopios, cooperativas, corredores- yendo a comprar directo a los campos, se niegan negocios cerrados ante mano, etc.

Por estos días y luego de que todo tendría que haber vuelto a la normalidad comercial, nos encontramos que la actividad económica de todo el interior del país se encuentra totalmente paralizada. Y esto ocurre porque nadie quiere tomar decisiones sobre nada. Para peor, muchos tienen mercadería guardada en sus silos, pero no quieren vender porque los valores se cayeron más del 35% en menos de 30 días. Al no vender, no pagan, perjudicando a los que les están debiendo. "

Casi todos manifestaron en su momento, en especial, LOS PRODUCTORES, que cuando finalizara la protesta, comenzarían a vender para ponerse a tono con las deudas y comenzar aunque sea lentamente- con una normal operatoria comercial. Y también cabe destacar, que NADIE indicó en su momento que si los precios de los comodities bajaban, ellos no venderían hasta obtener mejores valores o cotizaciones altas como las que tuvimos por marzo de este año. Aquí le cabe bastante responsabilidad a aquellos comunicadores que indicaban que la bonanza de precios sería para siempre y que los valores subirían in eternum.

Por eso, el dicho de nuestro abuelos y padres: "La palabra vale más que mil contratos" deberíamos volver a utilizarlo, cumpliendo sus preceptos. Porque todos queremos volver a vivir en un país donde lo que se promete se cumple, sin importar si alguna de las partes se ve perjudicada. Así es y siempre fue- el comercio, en especial, el comercio de granos, que gozaba de transparencia y buena salud.

Gozaba...