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José Luis Pagés
Los agentes de la URI investigan desde ayer un robo de características inéditas en la historia delictiva de nuestra ciudad.
La policía busca a quienes burlaron la seguridad de la inmobiliaria de Atilio Salas para sustraer una gruesa suma de dinero.
Algo más de 150.000 mil pesos desaparecieron de la agencia ubicada en la esquina que forman avenida Urquiza y calle Tucumán.
El delito fue denunciado ayer a la mañana, pero hasta el mediodía de hoy se desconocían los resultados alcanzados por los investigadores que trabajan en un marco de absoluta reserva.
Ayer a las 8.30 una comisión de la Seccional 4a. acudió al lugar del hecho y un poco después lo hicieron los peritos de Jefatura.
Luego, dada la inusual complejidad del caso, la Jefatura de la URI dispuso que la Sección Seguridad Personal se hiciera cargo de la pesquisa.
En líneas generales: los ladrones entraron por una ventana que da al garaje de la firma y resueltamente se dirigieron a la caja fuerte disimulada en una pared.
Los delincuentes entraron y salieron por el mismo lugar, pero el sistema de alarma no se activó, tampoco las cámaras de video registraron las imágenes o sonidos como se podía esperar.
Esto es insólito, el edificio de dos plantas cuenta con un escudo de seguridad sólo comparable con los sistemas que protegen a las entidades bancarias.
El garaje flanqueado por paredones de seis metros de altura y los más de 500 metros cuadrados de superficie cubierta son vigilados por una treintena de celosos sensores.
En el mismo espacio una veintena de cámaras de video registra segundo a segundo las imágenes y sonidos. Sin embargo, la central de la agencia que monitorea el lugar nunca recibió señal alguna.
Algunas de las fuentes consultadas dijeron que para entrar al edificio los incursores nocturnos hicieron estallar un grueso cristal de 8 mm. de espesor.
Esas mismas fuentes agregaron que una vez hecho eso los delincuentes se dirigieron resueltamente a la caja fuerte y la encontraron, aún cuando permanecía oculta -o disimulada -, en un lugar de la gerencia.
La puerta de la caja que guardaba el dinero fue removida -al parecer-, con empleo de una palanca y de igual modo fueron abiertos los cajones de un escritorio que guardaban una noteboock y otros efectos que también desaparecieron.
Si no es fácil explicar cómo se practicó el robo sin que nadie lo advirtiera, tampoco es imaginable -si no es con ganzúa o una copia de las las llaves-, cómo pudieron los delincuentes entrar y salir por la cochera sin que nadie los detectara.
"El sistema de alarma no funcionó -dijo otra de las fuentes consultadas-, pero no fue dañado. Simplemente el sistema no funcionó mientras los ladrones trabajaron en el lugar".
Dos horas después que el robo fuera denunciado y en presencia del jefe de Investigaciones, el comisario Marcelo Gorosito, alguien pasó nuevamente a través de la ventana y entonces sí, el sistema funcionó como debía.
Como se puede ver, lo ocurrido ayer en la céntrica agencia inmobiliaria sólo encuentra explicación -por el momento-, en el plano de la fantasía.