El presidente del Partido Socialista, Rubén Giustiniani, atribuyó directamente al gobierno nacional la maniobra violenta que el sábado pasado hizo fracasar el congreso nacional partidario, que intentaba sesionar en Buenos Aires y que se proponía resolver la intervención para la fuerza bonaerense.
"Querían evitar que el congreso funcionara y lo lograron Ädijo el legislador a El Litoral. Encabezados por el vicejefe de gabinete de la Nación y por Ariel Basteiro, un grupo de militantes llegó al lugar donde íbamos a sesionar. Vinieron con palos y hasta prendieron una bengala en el salón. Tuvimos que suspender las deliberaciones porque temíamos por la integridad física de los delegados", relató.
Giustiniani recordó que ya durante la semana pasada, este sector del "socialismo kirchnerista" había hecho una presentación en la Justicia que había sido desestimada, y ante ese revés, apelaron a la violencia.
Para el senador, estas conductas son reacciones a partir de que "el socialismo está pasando su mejor momento desde los últimos cincuenta años, y se ha convertido en una opción presidenciable. Esto, evidentemente molesta", señaló.
Según dijo el dirigente a El Litoral, la conducción socialista se volverá a reunir esta semana para "analizar con serenidad" los pasos a seguir. Giustiniani no dudó en calificar como "graves" los incidentes ocurridos, pero dijo que la situación hubiese sido peor si el congreso no se suspendía.
"Nunca pensamos que podían llegar a este extremo. Nosotros teníamos la consigna de no responder, porque de lo contrario, hubiese sido una batalla campal porque éramos 600 contra 70. Habrá que tomar recaudos para la próxima reunión", comentó.
El IV Congreso Extraordinario que se disponía a sesionar el último sábado en Costa Salguero debió ser suspendido a raíz de los hechos de violencia generados durante la acreditación de los congresales por un grupo de personas armadas con palos que llegaron junto al vicejefe de Gabinete de la Nación, Oscar González y al diputado Ariel Basteiro.
Cuando se tomó la decisión de suspender el encuentro, estaban inscriptos 386 congresales sobre un total de más de 600, según lo señalaron los 5 veedores de la Justicia Electoral que controlaban la correcta acreditación.
La mesa del Comité Ejecutivo Nacional encabezada por Rubén Giustiniani, junto a legisladores nacionales y provinciales del socialismo, dijeron en conferencia de prensa que los incidentes fueron protagonizados "por un grupo que desconoce la posición del PS como fuerza opositora y de construcción de una alternativa diferente al Frente para la Victoria".
En este sentido, Giustiniani denunció que "los empleados del gobierno nacional cumplieron su objetivo: rompieron el Congreso Socialista impidiendo que el mismo delibere democráticamente". Por su parte, Silvia Augsburger advirtió que los hechos ocurridos serán denunciados en la Fiscalía de turno, mientras pedirán informes a los 5 veedores "que vieron que todo se desarrolló con normalidad hasta que llegó este grupo en el que se encontraba Basteiro".
El congreso socialista del sábado tenía previsto tratar como temario, la reforma de la Carta Orgánica y la situación política del partido en la provincia de Buenos Aires. En el mismo sentido, el secretario general del PS, Carlos Roberto, señaló que "las personas que agredieron están fotografiadas", por lo que pedirán que se investiguen.
Respecto de la situación política en la provincia de Buenos Aires, el senador santafesino e integrante del Comité Ejecutivo, Juan Carlos Zabalza, señaló que frente a la posible intervención de este distrito ante el pedido de congresales de todo el país, "un grupo con una actitud patoteril, que desconoció la posición del PS que es la construcción de una alternativa nacional cuya matriz es diferente al PJ y al Frente para la Victoria, protagonizó los hechos de violencia".
Zabalza señaló que este cuarto Congreso Extraordinario fue convocado en tiempo y forma, y remarcó que existe una "abrumadora mayoría de congresales que representan la posición del Comité del PS" y avalan la construcción de un partido como alternativa nacional. "Este hecho de violencia no va a interrumpir la democracia dentro del PS", concluyó.