Opinión: OPIN-08
Llegan Cartas
íHasta pronto!

Señores directores: Siempre esquivé el obituario del diario, esa sección fúnebres por la que iban desfilando ininterrumpidamente, uno a uno, los integrantes de mi círculo afectivo, condenándome Äo tratando de hacerloÄ a la sensación de soledad, claustrofobia y depresión propia de los gerontes.

Hace poco encontré en la lista a dos grandes amigos que me sonreían desde el Más Allá: el Dr. Humberto Musso y el "gallego" José Luis Guzmán Fernández. Al Dr. Musso lo vine a conocer cuando entró como médico interno, en el sanatorio Rivadavia, en la década del cuarenta, y me ayudaba en las intervenciones quirúrgicas, pasando a integrar la cofradía profesional y amistosa que constituíamos con los Dres. Roberto Forns y Olivio Castagnola.

Sus inquietudes y deseos de progreso lo llevaron a especializarse en urología, completando más tarde sus estudios en España, con el Dr. Puigvert, maestro de urólogos, transformándose gradualmente en una autoridad en la materia. Entrerriano sencillote, hombre derecho y profesional extraordinario, será siempre recordado con cariño y afecto por todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo y valorarlo.

A Guzmán Fernández, lo conocí cuando todavía era un pibe, alrededor de 1929, cuando me asocié al Santa Fe Lawn Tennis Club. Tenía dos hermanas, y él era un apéndice del dúo, movedizo y charlatán, comisionado probablemente por los padres, como entonces se estilaba, para acompañar, cuidar y proteger a las hermanas, que lo ignoraban olímpicamente. Como era menor que nosotros y no era precisamente Guillermo Robson (que era el Guillermo Vilas de antes) jugando al tenis, hacíamos lo mismo que las hermanas.

Pasaron los años y un buen día de 1945 reapareció en Santa Fe el "gallego" como profesor nacional de Educación Física, acompañando al mítico "Negro" José T. Guala, a Carlos Busaniche y a Norberto Zenn, para crear y fundar oficialmente y organizar, junto con quien esto escribe, las escuelas de Educación Física en Santa Fe y Rosario. Y a poco de andar el "Gallego" se popularizó más que el asado a la parrilla por su actividad, entusiasmo y eficiencia, desplegados en la Escuela Provincial de Educación Física de Santa Fe, en el Club Gimnasia y Esgrima, en Velocidad y Resistencia y en todo establecimiento educacional que tuvo a tiro, como por ejemplo la Escuela Industrial Superior de esta ciudad.

Su enorme entorno afectivo y profesional lo recordará siempre en su estado habitual de emisor de buenas ondas: sonriente, amable y generoso como amigo, como maestro y como consejero y confesor.

Dr. Alberto Niel.Ciudad.