Agencia Télam / De la redacción de El Litoral
La polémica decisión que adoptó el entrenador Carlos Ischia, el viernes pasado, produjo un impacto en el grupo, cuyas secuelas siguen salpicando a los principales involucrados. Tras la resolución de Ischia, el arquero viajó hacia Córdoba y regresó ayer a la Capital Federal, aunque antes habló con el presidente del club, Pedro Pompilio, y en el transcurso de las próximas horas volverán a reunirse para encontrarle una salida a la crisis.
Pompilio había expresado que "parece que Caranta no quiere jugar en Boca" dado que, según el dirigente, pidió ser excluido del equipo, de acuerdo con lo que le comentó Carlos Ischia, quien elevó un informe de la situación al mandatario xeneize. Diversas hipótesis se manejan a nivel dirigencial, ya que si bien en un principio se había evaluado la necesidad de rescindirle el contrato al futbolista debido a su negativa de continuar jugando -firmó convenio hasta el año próximo- otras alternativas que se manejan es que Pompilio tenga "frente a frente" una conversación con Caranta y allí quede definido el futuro del ex arquero de Instituto de Córdoba y Santos Laguna de México.
Voces cercanas a la máxima autoridad de Boca Juniors deslizaron que finalmente "la sangre no llegará al río" ya que el futbolista iba a volver hoy a entrenarse con sus compañeros y el titular seguirá siendo Javier García, el juvenil arquero que jugaría el superclásico en el Monumental.
Ayer, en diálogo con radio del Plata, el padre del jugador, Mario Caranta, dijo que su hijo estuvo "preocupado y dolorido" por la situación, aunque recalcó que "la decisión la tomó un jefe en su trabajo y él la aceptó". De esta forma, dio por tierra la versión de que Caranta había pedido salir del equipo.
Otro de los temas que deberá resolver Pompilio será la forma en que se integrará al grupo el delantero Luciano Figueroa, que ya acordó su desvinculación del Genoa y llegará Boca para ser el reemplazante de Martín Palermo.
En tanto, el plantel boquense volvía hoy a las prácticas, a las 10, en el predio de Casa Amarilla, sin los jugadores que fueron convocados a los seleccionados de la Argentina (Juan Román Riquelme), Paraguay (Julio Cáceres y Claudio Morel Rodríguez), Uruguay (Alvaro González) y Colombia (Fabián Vargas) que jugarán partidos por las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010.
El director técnico Carlos Ischia, además de reconstruir el equipo con miras al superclásico que se jugará en el Monumental el 19 de este mes, deberá curar las heridas que dejaron las sucesivas derrotas -dos consecutivas en La Bombonera, después de diez años- y armar un conjunto capaz de salir de una aguda crisis futbolística.
También los médicos del plantel deberán curar a los lesionados Jesús Datolo, con un fuerte traumatismo en el peroné derecho y Cristian Chávez, con una sobrecarga en los isquiotibiales.
La megaestrella Juan Román Riquelme -que dicen en los pasillos de la Bombonera estaría enfrentado con Caranta- se fue a la selección con un esquince en el pie izquierdo.