AFP-EFE-Télam
Escenas de caos y desesperación se sucedían hoy en las inmediaciones de la sede parlamentaria en Tailandia, después de que la policía disparase gases lacrimógenos a los manifestantes que pedían la ida del gobierno, y que salieron en estampida mientras unos cuantos trataban de volcar los vehículos policiales.
Dos policías resultaron heridos de bala, dijeron unos testigos, en unos disturbios que culminan meses de manifestaciones para hacer caer al gobierno electo por sus vínculos con el derrocado primer ministro Thaksin Shinawatra, que vive exiliado en Gran Bretaña.
Un hombre, previamente identificado como una mujer, murió por la explosión de un coche bomba cerca del lugar de las protestas, informó la policía, que no pudo precisar si el incidente estaba vinculado con ellas.
Más tarde, fuentes hospitalarias anunciaron la muerte de una manifestante.
"La policía nos ha pedido que les ayudemos a mantener la ley", dijo el portavoz del ejército, el coronel Sunsern Kaewkumnerd, sin especificar el número de soldados enviados.
"Las tropas despachadas están desarmadas", precisó.
El primer ministro Somchai Wongsawat -que lleva sólo tres semanas en el cargo- dijo que no dimitiría ni impondría el estado de excepción.
"No, no estoy considerándolo en absoluto", dijo Somchai a la prensa cuando se le preguntó si pensaba imponer el decreto en el reino para acabar con varios meses de protestas.
Somchai dijo que la policía seguirá a cargo de la seguridad en la capital e insistió en que no dimitirá. "Continuaré con mi trabajo", aseguró.
Funcionarios de sanidad dijeron que 21 personas habían resultado gravemente heridas cuando los manifestantes trataron de impedir que Somchai pronunciase su primer discurso parlamentario.
Aunque el discurso se pronunció, la sesión acabó antes de lo previsto porque el Parlamento estaba rodeado por manifestantes furiosos que hicieron que el primer ministro y cinco de sus colaboradores se vieran obligados a huir trepando una valla.
Por la tarde, la policía cargó de nuevo, por tercera vez, para dispersar a los entonces cerca de 8.000 manifestantes, permitiendo a los políticos salir de la sede parlamentaria y huir en los coches que les esperaban.
El conflicto empezó a finales de mayo con el inicio de una campaña para derrocar al gobierno liderada por la Alianza Popular para la Democracia (APD), una coalición que reúne a monárquicos y sindicalistas que ocupan la casa de gobierno de Bangkok desde el 26 de agosto.
La APD asegura que seguirá el movimiento de protesta mientras siga gobernando el Partido del Poder del Pueblo (PPP), dominado por los aliados del multimillonario Thaksin Shinawatra, que gobernó en Tailandia de 2001 a 2006, hasta que fue derrocado por un golpe militar.
El nuevo primer ministro, Somchai Wongsawat, cuñado de Thaksin, fue elegido por el Parlamento el 17 de setiembre, en sustitución de Samak Sundaravej, forzado a la dimisión por las manifestaciones de la APD y por una decisión del Tribunal Constitucional.
El viceprimer ministro tailandés Chavalit Yongchaiyudh decidió asumir la responsabilidad de la actuación policial y entregó su dimisión al jefe del Ejecutivo, quien también dirige la cartera de Defensa.
El canal de televisión Channel 3 informó de que una persona perdió una pierna por la explosión de un proyectil de gas lacrimógeno durante la carga, y añadió que el estado de salud de otros tres tailandeses es de pronóstico grave.
"A juzgar por las heridas de las víctimas que hemos tratado en la sala de operaciones, creemos que las heridas no proceden de los gases lacrimógenos", declaró el director del Hospital Vachira, Wanchai Charoenchokthavee, a la radio tailandesa.
El doctor, cuyo centro sanitario atendió a 47 personas, indicó la posibilidad de que los daños fuesen producto de explosiones lo suficientemente potentes como para destruir tejidos y huesos.
La Policía Metropolitana de Bangkok descartó en rueda de prensa esta hipótesis apuntada por el médico y aseguró que sólo emplearon gases lacrimógenos.
El general de la Policía Amnuay Nimmano señaló que cumplieron los procedimientos estándares para este tipo de manifestaciones y que se trató de una acción "necesaria" para dispersar a las más de 5.000 personas de la Alianza del Pueblo para la Democracia (APD) que acordonaban el Parlamento. Nimmano apuntó la posibilidad de que los propios manifestantes en su huida causasen parte de los heridos.
La sesión parlamentaria conjunta, de ambas cámaras, comenzó una hora y media tarde, y con la ausencia de los legisladores de la principal formación de la oposición, el Partido Demócrata, y de un grupo de 40 senadores opuestos a las enmiendas constitucionales.