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Desde la tarde de ayer, el transporte urbano de pasajeros quedó paralizado por la medida de fuerza decidida en asamblea por la Unión de Tranviarios del Automotor. Los trabajadores de las líneas 1, 2, 3, 9, 10, 10 bis, 13, 15, 15 bis, 16 y 18 decidieron dejar de prestar el servicio desde ayer a la tarde. Desde las 19 también se plegaron las líneas 4, 5, 8 y 14. La medida es por tiempo indeterminado, y fue tomada luego de una asamblea que se extendió por espacio de más de tres horas.
Miguel Arce, secretario de prensa de la conducción del gremio, confirmó lo expresado: "Sigue igual. Estamos esperando si hay algún tipo de llamado o citación para alguna reunión, a ver si hay algún ofrecimiento. Si hay, lo vamos a trasladar a los trabajadores para que analicen la propuesta y ellos decidirán si continúan con la medida.
Nosotros estamos acá en el gremio con los delegados, los trabajadores están en las cabeceras de línea esperando alguna novedad. Estamos abiertos al diálogo, siempre y cuando haya alguna propuesta que satisfaga a los trabajadores. Si no la hay, seguiremos con la medida".
Sobre el tema, el subsecretario de Transporte de la Municipalidad, Sergio Ludueña, señaló: "Las discusiones laborales y gremiales se tienen que dirimir de otra forma, no afectando a los usuarios. Los choferes de colectivos no son empleados municipales, por lo cual no tenemos autoridad sobre eso. Sí, tenemos autoridad sobre las concesiones de los servicios".
En este sentido, el funcionario afirmó que se va a intimar a las empresas para presten el servicio en forma regular y previsible. "Ya están las intimaciones establecidas para que los empresarios presten los servicios. Las empresas tienen muy poco tiempo, entonces tienen que rápidamente sentarse con los trabajadores para regularizar las condiciones", sentenció.
"Es inconcebible que los y las vecinas de la ciudad sean los principales perjudicados en el conflicto del transporte". Así los sostuvo la concejala del Bloque radicales en el FPCS, Adriana Molina al referirse al paro del transporte público de pasajeros que afecta a la ciudad de Santa Fe desde la tarde de ayer.
"Si bien, tanto los trabajadores como los empresarios, exponen razones entendibles, no puede ser que la ciudadanía siga siendo la principal víctima de esta pugna salarial, que deja sin servicio de transporte a los santafesinos, cuestión que se agrava aun más por tratarse de un paro no anunciado".
Asimismo, Molina afirmó que "acordamos con la política municipal de sancionar a las empresas que dejen de prestar el servicio, puesto que esto es un conflicto laboral que debe resolverse entre los representantes del sector y los empresarios y por lo tanto, no debería incumplir los compromisos asumidos en la ordenanza vigente".
Por otra parte, la concejala manifestó que el Decreto de Necesidad y Urgencia firmado días atrás por la presidenta Fernández de Kirchner por el tema de los subsidios al transporte de pasajeros, excluye a todas las provincias del país y por lo tanto, discrimina y perjudica a los gobiernos locales y a los habitantes del interior".
Audiencia en Trabajo
Este mediodía comenzó una instancia de diálogo motorizada por el Ministerio de Trabajo provincial. A la misma fueron convocados los empresarios y los choferes, que estuvieron representados por el secretario de Asuntos Gremiales, Elvio Jesús Gaitán, junto a un abogado de la organización. La reunión pasó a un cuarto intermedio hasta las 17 horas porque fueron convocados representantes de la Municipalidad de Santa Fe.
El paro en el transporte urbano de pasajeros derivó en que muchos usuarios se levantaran hoy más temprano y optaran por dirigirse a sus lugares de trabajo en bicicletas o a pie. Otros, por el contrario, eligieron trasladarse en remises y taxis. Sin embargo, hubo quienes no se enteraron de la medida de fuerza o no tenían la información actualizada, puesto que hasta anoche se decía que circularían cuatro líneas, y alrededor de las 8 de la mañana esperaban sus respectivas unidades de transporte en las diferentes paradas.
"Ya no me sorprendo de las medidas de la UTA. Ni siquiera me preocupo por interiorizarme de lo que reclaman. Me parece que son injustos con nosotros, con la gente común que no tenemos dinero para tener un auto ni tampoco para movernos en taxis", dijo Inés, una vecina de barrio Centenario que alrededor de las diez de la mañana desencadenaba su bicicleta de un poste de luz ubicado en la inmediaciones de El Litoral. Lisandro, por su parte, se mostró de acuerdo con el paro en el transporte público, pese a que usa el servicio todos los días y esta mañana debió gastar $7.25 para llegar desde barrio Roma a su empleo de la Recoleta. "Yo me veo perjudicado con ésto. Sin embargo, creo que si los trabajadores del transporte no hacen este tipo de medidas los van a seguir manoseando. Creo que todos los laburantes deberíamos imitarlos y hacer lo mismo con los empleadores, que se creen más poderosos que cualquiera".
Algunos a favor y otros en contra de la medida adoptada por la UTA fue lo que pudo percibirse en la recorrida realizada por El Litoral esta mañana en la zona céntrica. Sin embargo, hubo un denominador común en ambas posturas: pocas personas sabían el origen del paro. En palabras de Susana, "la UTA protesta siempre y uno va perdiendo interés en saber qué le pasa y se preocupa por ver cómo se las va a arreglar para ir a trabajar o a hacer sus cosas al día siguiente, porque sabemos que vamos a ser nosotros los perjudicados".