Opinión: OPIN-05
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"El cuaderno de Rutka"

Rutka Laskier es una muchacha polaca, judía, que dejó testimonio de sus últimos meses de vida en el gueto de Bedzin, ciudad ocupada por los nazis desde setiembre de 1939. Tiene catorce años, trabaja en una fábrica, se levanta al alba, pasa frío y hambre. De alguna manera sabe que su fin inevitable está en las afueras de Cracovia, en Auschwitz.

En medio de las descripciones cotidianas, irrumpe la desesperación: "Dios mío, íay, Dios mío!, ¿qué será de nosotros? Bueno, Rutka, has debido de volverte completamente loca: íclamas a Dios, como si existiera! La escasa fe que pudiera tener en el pasado se ha reducido a cenizas. Si Dios existiera no permitiría que seres humanos fuesen arrojados vivos a hornos crematorios ni que aplastaran las cabezas de niños pequeños a golpes de culata o que los metieran en sacos para que murieran gaseados. Al final, esto se parece a un cuento de abuela: quienes no lo hayan visto no lo van a creer, pero no es ningún cuento, es la verdad". Así escribe en la entrada del 5 de febrero de 1943, en su cuaderno, conocido ahora como "El cuaderno de Rutka" .

Rutka había confiado a una amiga que estaba escribiendo un diario; segura de que no iba a sobrevivir a la guerra, quería sin embargo que ese testimonio persistiera, y dijo a esta amiga que escondería su escrito debajo de la tarima de la escalera donde vivía. La familia Laskier abandonó su casa en abril de 1943 para mudarse al gueto cerrado del barrio de Kamionka. La última anotación del diario es del 24 de abril de ese año. Cuando terminó la guerra, la amiga confidente entró en el edificio en ruinas y encontró el cuaderno en el lugar acordado. Sus 60 páginas resultan realmente un documento vívido y estremecedor. Como escribe Juan Cruz "Rutka lo cuenta para que nadie en el porvenir sea capaz de decir que aquello no pasó, y lo dice así esta chica de catorce años, con la fuerza de Camus: "La escasa fe que pudiera tener en el pasado se ha reducido a cenizas' ". Publicó Suma.