Escenarios & Sociedad: SOCI-01
NUEVO CONCIERTO DEL CORO POLIFÓNICO PROVINCIAL
Barroco y de estreno
Foto: FLAVIO RAINA

De la mano de La Barroca del Suquía, el organismo que tutela Sergio Siminovich regresará este domingo al Centro Cultural ATE Casa España para interpretar, por primera vez en nuestra ciudad, el "Oratorio Belshazzar". La obra, compuesta en 1743, está inspirada en un hecho bíblico. Temas como el destino, la guerra, el hedonismo y el futuro se suceden a través de tres actos en los que sobresalen el canto a capella tanto como los momentos instrumentales. Reconocida por ser una de las pocas formaciones dedicadas al repertorio barroco, la orquesta cordobesa visitará nuevamente nuestra ciudad en una presentación con entrada libre y gratuita.

Destacada por ser una de las pocas y primeras orquestas barrocas que emplea instrumentos originales, La Barroca del Suquía regresará este domingo a nuestra ciudad para estrenar, de la mano del Coro Polifónico Provincial, el "Oratorio Belshazzar" de G. F. Haendel. Bajo la dirección de Sergio Siminovich, el concierto será con entrada libre y gratuita a partir de las 20.30 en el escenario del Centro Cultural ATE Casa España.

De esta nueva presentación del organismo sinfónico junto a la orquesta cordobesa en nuestra ciudad -organizada por el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia y auspiciada por El Litoral- serán partícipes tres solistas invitados provenientes de Buenos Aires, Adriano D"Alchimio, Pablo Travaglino y Francisco Bastitta, además de Mario Martínez.

Tutelada por Manfred Kraemer, La Barroca es una agrupación que se formó en diciembre de 2001 abriéndole paso a una experiencia particular dentro del campo de la música al ser la primera formación orquestal barroca que utiliza instrumentos originales en Córdoba.

Violinista y director de trayectoria internacional, Kraemer se ha especializado en el estudio de la música de los siglos XVII y XVIII. Además de ofrecer conciertos en Europa, Asia, Oceanía y América, de presentarse tanto en radio como en televisión, ha realizado no pocas grabaciones para el sello Archiv/Deutsche Grammophon.

MARAVILLOSO

La obra de Haendel seleccionada para esta próxima ocasión es el "oratorio, entre los muchos inspiradísimos del prolífico Haendel, considerado como el más logrado dramáticamente y se presta a una representación teatral", expresan desde el Polifónico.

Escrita en 1743, esta composición deriva de un episodio bíblico del libro de Daniel, del Antiguo Testamento. Allí se relata la invasión de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el 587 AC, cuando saqueó el Templo de Jerusalén y raptó a los notables del pueblo judío, entre ellos el profeta Daniel.

Luego de la muerte de Nabucodonosor, el mando quedó en manos del príncipe Belshazzar, quien estaba en guerra permanente con el rey Ciro de Persia. En 539, Ciro asedió Babilonia. En esas instancias, se inicia la trama del mentado oratorio que, este domingo, se podrá seguir con los subtítulos en sala.

Los organizadores del concierto no dejan de destacar entre el gran número de momentos, dentro del primer acto, "los saltos azorados, casi exabruptos dodecafónicos, con que la reina Nicotris describe su estupor frente a la Divinidad; el Aria de Gobrias, lugarteniente de Ciro, caracterizada notablemente en sus dos perfiles contrastantes; el maravilloso e hipnótico ostinato sobre el cual el profeta Daniel canta las loas del Eterno, el hedonismo sin tapujos de los instrumentos de viento, oboes y fagot, acompañando el festín de Belshazzar, y un solemne momento en el cual callan los instrumentos, y el coro canta a capella, para incorporarse cuando aparece la Palabra Suprema: "Jehovah'".

METÁFORA

A lo largo del segundo acto, lo trascendente surge "luego de un vasto fresco polifónico describiendo las aguas del río Éufrates, el delicado diálogo entre las voces femeninas y masculinas del coro, encarnando respectivamente la misericordia y el destino inflexible", explican.

A esa situación le suceden "la feroz orgía pagana, caracterizada con pinceladas categóricas no desprovistas de ironía; el horror casi verista con el cual se manifiesta el estupor de Belshazzar frente a la misteriosa, incomprensible inscripción, en el fondo, casi toda la aventura del hombre podría resumirse en esta metáfora: la curiosidad incontrastable para descifrar el mundo, la frenética cabalgata del mensajero, retratada con una sinfonía de pirotecnia instrumental".

Sin embargo, "es en el tercer acto donde el hombre provoca sus impactos más eficaces", apuntan. "El aria triunfal de Ciro está compuesta en lenguaje del estilo Galante, como queriendo explicitar que el vencedor persa representa irreversiblemente el futuro".

Y, según remarcan desde el Coro, "la joya de este oratorio es el dúo final entre Nicotris y Belshazzar, vaporosamente escrito por ese magnífico compositor de bandas sonoras que fue G. F. Haendel".

De la redacción de El Litoral