Opinión: OPIN-05
Tribuna política
La oligarquía guerrillera

Dr. Carlos J. Rodríguez Mansilla[email protected]

Decía Mao en su "Manual de la guerra de guerrillas", que "el guerrillero deberá moverse entre el pueblo como el pez en el agua". Algo que él personalmente nunca practicó, ya que pertenecía a una próspera familia de productores agropecuarios y prestamistas chinos, tenía educación universitaria, escribía un poema por día, y jamás se mezcló con la plebe de su país, compuesta por campesinos analfabetos. También su eminencia gris, Chou en Lai, se crió en el seno de una familia rica y se educó en Japón.

Pero, lo cierto es que la enseñanza o directiva quedó en los manuales que leían los miembros de las organizaciones guerrilleras que desataron en la Argentina la denominada por Mao "Guerra Revolucionaria". Para la toma del poder, claro está, porque como el revolucionario chino escribió: "El poder nace del fusil". No de las urnas, ni del sufragio, ni de las leyes del país.

La teoría de los manuales chocaba en los hechos con una realidad: en nuestro país los guerrilleros nunca lograron moverse entre el pueblo como peces en el agua. Por el contrario, su violento accionar recibió la repulsa generalizada, y la gente del pueblo, el ciudadano común, colaboraba con las fuerzas legales denunciando a los posibles miembros de alguna célula terrorista.

Esto ocurrió con la guerrilla urbana, y con el foco de guerrilla rural instalado en el monte tucumano. Allí, la denominada "Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez" del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), llevó a cabo numerosas "ejecuciones ejemplarizadoras" ahorcando a humildes lugareños que habían aportado información a las Fuerzas Armadas que participaban de la Operación Independencia, ordenada por el gobierno constitucional de Isabel Perón.

La oligarquía de izquierda

En nuestro país, el "doble apellido" generalmente indica la pertenencia a familias tradicionales, fundadoras o patricias. En otros países latinoamericanos no es así. Pero en la Argentina, hay apellidos emblemáticos, encasillados como pertenecientes a la oligarquía: Martínez de Hoz, Alzaga Unzué, Peralta Ramos, Pereyra Iraola, Saavedra Lamas, etc. Por cierto, las organizaciones armadas ilegales que operaron en territorio argentino, sostenían la necesidad de librar una guerra revolucionaria contra la oligarquía, con una insurrección de proletarios y campesinos para instalar el poder popular y el socialismo. Era la lucha de clases, pregonada por Marx, llevada al plano de la lucha armada, según la directiva surgida de la Olas de La Habana, en 1967.

El fenómeno de la guerrilla en el país es singular porque sus cuadros de conducción, sus combatientes y su aparato de superficie se nutrieron de las clases altas y de la burguesía. Nunca lograron inserción popular, ni reclutar miembros entre las clases bajas de la sociedad. No hubo en sus filas ni "proletariado" ni "campesinado".

Un repaso por el listado de apellidos y su posición social, puede resultar ilustrativo.

Fernando Vaca Narvaja, miembro de la conducción central de Montoneros, pertenece a una aristocrática familia cordobesa, que exhibe su prosapia desde el clan que vino del Alto Perú. En Córdoba aún existe el lujoso y señorial palacio familiar en la avenida Hipólito Yrigoyen. Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, reúne linaje de estancieros, del fundador de Mar del Plata y del prócer de las Invasiones Inglesas. En los años '70 perteneció a Montoneros, y su hermana era novia de Rodolfo Galimberti, compañero de Mario Firmenich y Fernando Abal Medina en el Colegio Nacional Buenos Aires, instituto reservado a los hijos "de buena familia". Firmenich fue medalla de oro de su promoción.

Ricardo Armando Obregón Cano, jefe político de Montoneros, miembro de una familia patricia de Córdoba. Juan García Elorrio, director de la revista tercermundista "Cristianismo y Revolución", fundador del Comando Camilo Torres que se fusiona con Montoneros, era un ex seminarista perteneciente a una característica familia tradicional.

Lucio Garzón Maceda, ideólogo marxista, vinculado con los sindicatos "clasistas" del dirigente comunista Agustín Tosco y al ERP, vivía rodeado de numerosa servidumbre que lo atendía con cofias, chaquetillas y guantes blancos y le llamaba "Niño Lucio". Huyó a París, a su elegante piso en la aristocrática Rue de Foch. Es miembro de una familia del patriciado cordobés.

Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, fundador del ERP y del MTP, era miembro de una familia burguesa de San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires.

Fernando y Juan Manuel Abal Medina, pertenecían a una familia católica de la aristocracia porteña. Juan Manuel había sido secretario de don Marcelo Sánchez Sorondo en la revista "Azul y Blanco". Fernando recibió adiestramiento terrorista en Cuba y fue jefe y fundador de Montoneros. Participó en el asesinato del General Aramburu. Fue abatido pocos días después de asaltar la sucursal Ramos Mejía del Banco Galicia.

Hay más nombres ...

Ignacio Vélez Carreras actuó en el copamiento de La Calera, el primero en su tipo realizado por Montoneros. Era miembro de una tradicional familia de Córdoba, emparentada con los Vélez Funes y los Carreras Allende, descendientes de Vélez Sarsfield y del Deán Funes. Huyó a Chile. Magdalena Nosiglia, integrante del ERP y del comando terrorista que secuestró al contraalmirante Francisco Alemán, miembro de una familia de la burguesía y hermana del dirigente radical Enrique "Coti" Nosiglia.

Alberto Martínez Baca, cuadro de Montoneros, gobernador de Mendoza con Cámpora. Pertenecía a una familia mendocina de clase alta. Juan José Hernández Arregui, ideólogo marxista de aquellos guerrilleros, era miembro de una familia acomodada de Pergamino.

Rodolfo Puiggrós se afilió al partido comunista tras un viaje a la URSS, y en los años '70 integró la máxima conducción de Montoneros. Era miembro de una familia de la burguesía. Escribió un libro titulado "Pueblo y oligarquía". Cámpora lo nombró interventor de la Universidad de Buenos Aires. Murió en Cuba. Su hijo Sergio, oficial montonero, fue abatido en 1976. Los apellidos tradicionales y de prosapia distinguida de los guerrilleros es más extensa aún: Muñiz Barreto, Vélez Berazategui, Sáenz Valiente, Alzaga, Paz, Quintana, Lamarca, Capdevila, Guerrico, Iribarne, Salguero, Losada, Sosa Barbe, Yofre, Padilla.

Carlos Alsogaray, oficial terrorista abatido en Tucumán, era hijo del teniente general Julio Alsogaray y primo de María Julia, descendientes de uno de los héroes del Combate de Obligado. Pertenecía al patriciado porteño. Benito Jorge Urteaga, segundo jefe del ERP, era miembro de una familia radical de la burguesía de San Nicolás. Su superior, Mario Roberto "Roby" Santucho, era hijo de un procurador judicial perteneciente a la burguesía santiagueña.

"La vanguardia iluminada"

El 75 % de los jefes guerrilleros tenía estudios universitarios y pertenecía a las clases altas de la sociedad. Su empecinamiento por llevar adelante una guerra revolucionaria que el pueblo no compartía, era explicado por ellos mismos: "Somos la vanguardia iluminada por el socialismo, por el materialismo dialéctico. Deberemos arrastrar a las masas alienadas por el régimen burgués y por años de capitalismo". Ese elitismo mesiánico los llevó a la derrota. Un ex miembro de Montoneros confesó a la prensa: "Decíamos que luchábamos contra la burguesía y terminamos matando humildes vigilantes de policía".

Lo que resta entender, es el porqué optaron por la vía violenta. Tal vez la respuesta está en el odio, inoculado por sus ideólogos. Tal vez, la respuesta sea esta directiva del Dr. Ernesto Guevara Lynch De la Serna, descendiente del último Virrey del Perú y miembro de una aristocrática familia : "El odio. El odio como factor de lucha. Necesitamos el odio intransigente, que impulsa más allá de los límites naturales al ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así".