Ivana Fux
El ministro de Desarrollo Social compartió el diagnóstico que trazó ayer su par de Seguridad, Daniel Cuenca, y asintió que los cambios en materia social son lentos. En diálogo con El Litoral, Pablo Farías defendió el trabajo que se realiza desde su cartera, y enfatizó que los resultados no se ven de un día para otro.
"Creemos que estamos haciendo bien las cosas. Hay mucho trabajo, mucho empeño, y no tenemos aún los resultados que deben darse para que eso impacte en una realidad social compleja, y se traslade a una cuestión tan delicada como es la seguridad", sostuvo el funcionario.
Farías dijo que hay cuestiones culturales con las que tropiezan a la hora de instrumentar sus políticas.
"Se trata de cómo se intentó siempre resolver la cuestión social respondiendo a la demanda directa, y cómo la encaramos ahora. Entonces, nuestras estrategias se topan con la demanda de subsidio y la entrega de asistencia permanente", sostuvo. "Incluso -continuó-, hay muchos grupos e instituciones que lo único que pretenden del Estado son acciones de asistencia, y cuando uno trata de trabajar sobre otras lógicas, no encuentra respuestas. Esa tensión es permanente y fuerte, y si bien se replica en toda la provincia, se nota más en ciudades como Santa Fe y Rosario".
Farías atribuyó a esa "tensión" parte de la demora en lograr resultados visibles.
"Esto hace que los ritmos no sean los esperados. Nosotros tomamos un territorio y hacemos un trabajo localizado de visita y relación permanente con cada familia. Pero hay instituciones que plantean que lo correcto es la lógica del intermediario, para que haga ese trabajo en lugar del Estado. Siempre hay una cuestión de descrédito del trabajo que hacemos. Y esto juega en contra del cambio, o nos pone escollos que hacen que las planificaciones se cumplan lentamente", explicó.
Farías advirtió que "lo social" es abarcativo de muchos otros aspectos.
"Hay que pensar que las cien mil familias de la provincia que están en situación de vulnerabilidad no sólo tienen problemas de ingresos o de vivienda. También tienen problemas de inserción laboral, vinculadas con debilidades culturales y a un sistema económico que no les permite insertarse. O tienen dificultades por la escasa recepción del sistema educativo. Son muchas situaciones complejas que hemos tomado de base para comenzar a recuperar los roles internos en la familia", comentó.
Pero aclaró que aun cuando todo ese trabajo se esté realizando, "para que eso se traslade a la seguridad, que es un emergente y consecuencia de la situación económica de la provincia, obviamente no lo vamos a ver de un día para el otro".
Farías advirtió que los resultados óptimos en materia social llevan mucho más tiempo que el de una gestión. "Y, obviamente -dijo-, si tomamos como indicativo de los cambios el problema de la inseguridad, que es muy complejo, allí es donde más lentamente los cambios se van a producir".
El ministro insistió en el concepto de integralidad que requiere el abordaje de la problemática social.
"No se trata sólo de una cuestión de política focalizada a un grupo vulnerable. La infraestructura, el servicio de salud, todo tiene que acompañar un proceso. Ocurre que lamentablemente tomamos un Estado con un fuerte deterioro en todas esas áreas; todas tienen problemas graves", aseguró.
Sin embargo, no se mostró partidario de intervenciones de shock en lugares puntuales. "Para tener un impacto tendría que ser algo tremendamente masivo (por ejemplo, construir veinte o treinta mil viviendas para erradicar villas), pero eso sería imposible por cuestiones presupuestarias", aclaró.
En términos generales, el ministro consideró que se están haciendo "muchas cosas", teniendo en la mira el problema de la inseguridad.
"Que nada parezca suficiente, está bien; pero estamos haciendo. Teniendo en cuenta la dimensión del problema, nada va a ser suficiente. Para llegar a niveles ideales, tendría que contar con partidas presupuestarias con las que hoy no cuento", insistió.
A modo de ejemplo, mencionó los cambios en el sistema de tickets, que fueron reemplazados por las tarjetas magnéticas. "Extendimos esto a municipios y comunas pero reconozco que sigue siendo insuficiente. Quisiera que se duplicara el monto de 80 pesos que hoy otorgamos, pero no puedo hacerlo", admitió.
El mismo razonamiento lo trasladó al personal que requeriría en el área.
"Necesitaría un ejército de diez veces más de asistentes sociales, que tampoco tengo. Se trabaja con lo que tenemos y se producen cambios pero lentos. Aspiro a que en esta gestión se puedan notar más, y ojalá repercutan en la seguridad. Pero no estoy en condiciones de garantizar que eso sea así directamente. Porque es cierto que la vulnerabilidad social influye, pero la cuestión no es tan lineal", advirtió.
"Se están haciendo muchas cosas, aunque todavía no son suficientes. No estamos conformes con la situación que se está viviendo, pero sí con nuestro trabajo", concluyó.
El personal
Pablo Farías reveló que del Ministerio a su cargo dependen 2.800 empleados, pero sólo 150 son asistentes sociales. "Debiéramos tener mucha más gente en terreno -reconoció el ministro-. Pero no toda la gente del Ministerio está capacitada ni obligada a hacerlo, porque ingresaron al Estado con otras funciones. La calificación del personal es fundamental. Debemos tratar de que más empleados se involucren en el trabajo de terreno para hacer, por ejemplo, un seguimiento de las familias en situación de vulnerabilidad. Con algunos lo estamos logrando; con otros no. Pero para tener impacto y cambios, uno necesita por sobre todas las cosas, una relación con las personas en el territorio", insistió.
Federalismo
Mañana, a las 18, en el aula 12 de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL tendrá lugar un panel sobre el tema: "Desafíos constitucionales y económicos del federalismo".
Será integrado por los Dres. Miguel Asensio y Antonio Hernández y actuará como moderador el Dr. Víctor Ramiro Fernández. Luego se presentará un libro que los tiene a los dos oradores como autores, vinculado con el federalismo fiscal.
Partidas
Consultado sobre el presupuesto asignado para el ejercicio 2009 -casi 343 millones de pesos-, el ministro reconoció que es mejor que el del corriente año, pero dijo que igualmente no alcanza. "No podría decir que es suficiente porque si yo pudiera aumentar prestaciones, mejorar cantidad de personal, hacer transferencias a las instituciones que desarrollan actividades complementarias a la del Estado, todo sería mejor. Por eso, más allá de que el presupuesto no está mal, no es todo lo que desearía. Mi mayor preocupación es poder contar con las dotaciones suficientes para la atención de todas las necesidades que surjan", comentó.