Política: POLI-02
Análisis
De golpe, cambia el clima político
Por L.R.

No fue sorpresa que el justicialismo rechazara la reforma tributaria. Sí que lo hiciera sin dejar ninguna chance al debate, en un notable sobretablas de paso triunfante y redoblado para un tema más que relevante.

El peronismo esperó la media sanción de Diputados con un plan político y económico definido hace tiempo. Primero aprobó la quinta cuota sobre los impuestos inmobiliarios (para aliviar a las municipalidades y comunas) y a continuación pasó al archivo a la reforma tributaria del gobierno.

Lo hizo a toda velocidad para evitarse las presiones de los intendentes y presidentes comunales de su propias filas, que iban a comenzar a advertir que con los cambios propuestos por el oficialismo hubieran logrado hasta duplicar sus ingresos actuales.

El fracaso de la estrategia del oficialismo no es el fracaso del diálogo. Sencillamente nunca el oficialismo apostó por esa vía, pese a que la realidad política de la Legislatura le dictaba su necesidad.

La lamentable referencia a los golpes de Estado (que no han estado en la cabeza de nadie en el PJ) dejan entrever una lectura errada de la realidad política entre los legisladores del Frente Progresista.

La práctica dirá si el partido que gobernó Santa Fe durante 24 años pretende o no seguir haciéndolo "desde el Senado", o si hay motivos reales para dudar sobre la gobernabilidad, el término que tanto se repitió cuando se interpretaron los resultados de septiembre de 2007.

Los simpáticos nodos que se han creado en la provincia que tanto alarman a los senadores peronistas, porque sienten que invaden sus poderes comarcales, en realidad no pueden sustituir a las potestades constitucionales de Cámara alta.

Allí la oposición tiene todos los resortes de una mayoría legítima, tanto como la que ha quedado a cargo del Ejecutivo y Diputados.

Ayer, el PJ demostró que usará su porción de poder cada vez que haga falta para evitar que haya cambios de fondo en la estructura económica santafesina, por la que el PJ apostó durante los últimos 16 años.

Obeidistas y reutemanistas siguieron el credo de los '90 de la rebaja a la presión impositiva como forma de promover la inversión. Exactamente lo contrario de lo que sostiene el Frente Progresista en su programa de gobierno, que considera que ha fracasado la teoría del derrame para la salida de la pobreza de amplias capas sociales.