Más allá de las culpas y responsabilidades que desde el gobierno provincial se adjudican al peronismo por haber hecho naufragar el proyecto de reforma tributaria, los pases de factura también estallaron puertas adentro del Frente Progresista.
Si bien casi todos los aliados del Socialismo evitan los cuestionamientos públicos y hacen sólo tibias apreciaciones que invitan como máximo a la autocrítica, frente al grabador apagado, tanto radicales como aristas y demoprogresistas nutren el off de récord con sabrosas interpretaciones y metáforas.
Después del sacudón en el Senado, de una tensa reunión de Labor Parlamentaria en Diputados y de la frustrada sesión en esa misma cámara, los cabildeos se extendieron ayer hasta altas horas de la noche. Eso sí, cada sector por su lado.
Esta mañana, ante la consulta de El Litoral, los diferentes socios del partido de Hermes Binner coincidieron con el diagnóstico, y admitieron que la tarde de ayer provocó un cimbronazo en la coalición gobernante.
"Hay disconformismo sobre cómo se diseñó todo; hubo advertencias de lo que podía suceder, que no se escucharon. Había cosas que eran previsibles y no se tuvieron en cuenta. Subestimaron al peronismo como oposición. Revivieron un monstruo y le dieron una fuerza que antes no tenía", dijo uno de los diputados del Frente.
El principal reproche al socialismo es haber equivocado la estrategia de negociación con el PJ, que tiene mayoría en el Senado. Los socios le recriminan al partido de Binner que no hubo diálogo y que fallaron los interlocutores, entre los que mencionan al senador Juan Carlos Zabalza. "Pensaron que podían manejar la Legislatura como manejaron el Concejo de Rosario, donde el Justicialismo está en una posición de mayor debilidad", contó a este diario un legislador rosarino que también ocupó una banca como edil.
Los aliados reconocen que el Justicialismo se excedió con la conducta de ayer, porque hacer caer la reforma cierra los caminos pero para todos. Eso justifica, incluso, que el Ejecutivo disponga unilateralmente -mediante decreto, por ejemplo- cómo y a qué municipios debe asistir.
De todos modos, los reproches más fuertes siguen siendo hacia adentro. Y en ese sentido, todos coinciden en que antes de plantear estrategias negociadoras con la oposición, hay que intentar abroquelar y reparar las fisuras en el Frente.
La primera ocasión para hacerlo será el próximo martes, en la habitual reunión "de los quince", a la que asisten referentes de todos los partidos que integran el Frente, y el gobernador. Ya anoche, Binner telefoneó a algunos diputados para ratificar la convocatoria.
"Estamos dispuestos a ser solidarios y a seguir unificados, pero con un replanteo de las estrategias y de la forma de gobernar, reconociendo que hubo errores. (Los socialistas) tienen que aceptar gobernar como Frente. Si lo aceptan, va a ser más fácil", le comentó a este diario otro legislador.
El diputado radical Carlos Fascendini, que sí aceptó hacer pública su opinión, reconoció los desencuentros, pero confió en que se puedan superar con el diálogo.
"Como lo dije en un primer momento, si no había consenso no iba a haber reforma. Hubo una subestimación del poder de oposición que tiene el Justicialismo, y de los parámetros con los que se manejan que no son los mismos que los nuestros. Inevitablemente el PJ también tendrá que acudir al diálogo porque son los municipios los que más van a perder. Y porque es la política la que tiene que resolver los problemas y no generarlos", advirtió.
Igualmente, negó que la continuidad del Frente esté en peligro.
"Será necesaria una discusión interna para llegar a algún punto de acuerdo sobre la estrategia que adoptemos, pero no corre riesgo la coalición. Hay desencuentros como en toda institución numerosa, pero en realidad, creo que esto va a fortalecernos, y hacia adentro, generará una mayor atención hacia los demás socios. Porque el Frente no es un solo partido; somos muchos y todos debemos participar. Hay que volver a las fuentes y allí encontraremos el camino", sugirió.