Fue uno de los primeros intendentes del norte santafesino en apoyar lo que era una precandidatura a gobernador de Carlos Reutemann. Desde Villa Ocampo, le abrió caminos en esa parte del territorio santafesino. Era intendente y lo caracterizaban sus poblados bigotes. Por él, Reutemann dio su primera gran batalla política dentro del peronismo e impuso a Jorge José Massat como senador nacional. La pulseada fue Änada más y nada menosÄ que contra el menemismo en su apogeo político que postuló la reelección de Liliana Gurdulich de Correa. En 1992, la Constitución Nacional dejaba en manos de las legislaturas la elección de los senadores. Reutemann era un recién llegado a la política y soportó los embates. El propio Eduardo Menem transitó los pasillos legislativos para convencer a los diputados y senadores santafesinos de las ventajas de elegir a Gurdulich.
Massat fue senador nacional y al poco tiempo llegó a presidir el Partido Justicialista de la provincia. No mucho después, se olvidó de la provincia y fue uno de aquellos que se dejó obnubilar por las luces de la gran ciudad. Llegó a presidir la estratégica comisión de seguimiento de las privatizaciones, grupo bicameral que debía validar cada uno de los contratos de concesión realizados en aquellos años.
Todavía era senador cuando lo empezaron a acosar las primeras denuncias por enriquecimiento ilícito, denuncias que hasta llegaron de parte de algunos familiares despechados por algunos negocios. Artilugios legales le permitieron zafar de las causas judiciales: algunas tramitadas en el juzgado federal de Reconquista, cuya creación motorizó desde la banca; otras, en la Justicia penal local, y alguna otra, en los tribunales federales porteños.
Hubo algún tibio intento de regresar a la política pero se quedó sin apoyo. Una cruel enfermedad lo venía acosando en los últimos años. Vivía alejado de la provincia, en Mar del Plata. La muerte lo encontró en La Plata, rodeado apenas de algunos familiares. En el obituario de El Litoral muy pocos recordaron a Massat.
mr