La actual crisis económica internacional, dijo ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es "un gran desafío para demostrar que otro orden económico es posible".
Otro orden económico, pero no otro presupuesto. Tal la seriedad que el oficialismo asigna al cálculo de recursos para atender las prioridades del país federal. La lógica parece ser: ¿para qué molestarse en cambiarlo, si de todas formas es una ficción?
En línea con esa actitud, el número de diputados presentes en el recinto cuando se iniciaba ayer la novena hora de debate del presupuesto 2009 cayó abruptamente al iniciarse el partido de la selección argentina en Chile por las eliminatorias para el mundial de fútbol 2010.
Lo que en muchos países del mundo (y aquí mismo, en otra época) se dio en llamar la "ley de leyes" tiene perlitas como las que siguen:
* El cálculo de recursos y gastos está predicado sobre un dólar promedio de 3,19 pesos en 2009, un precio internacional de 400 dólares por tonelada para la soja y una balanza comercial superior a los 10.000 millones de dólares, entre otros ilusionismos.
* Un supuesto de crecimiento de 4 por ciento (idéntico a todos los presupuestos de la era K) que comienza a lucir optimista y que si se cumple será más gracias al "arrastre" de este año que a lo que pueda avanzar la economía a lo largo de 2009.
* Una recaudación por retenciones que a la luz de la baja de los precios internacionales y de la menor producción agropecuaria interna resulta inalcanzable.
* Un cálculo de recursos que no da cuenta de una menor recaudación por retenciones (pese a la baja de precios y a la menor producción) y que asume que el gobierno seguirá quedándose con la parte del león del impuesto al cheque, que expira a fin de año y que un importante grupo de legisladores está dispuesto a prorrogar pero a condición que la cuota para las provincias aumente del actual 13 al 36 por ciento.
* Una distribución de recursos de obras que favorece a gobernadores "leales", como el chaqueño Jorge Capitanich, y a provincias como Santa Cruz.
El presupuesto tiene también perlitas como el artículo 75, que otorga beneficios fiscales a la ex curtiembre Yoma, y la prórroga del impuesto al gasoil, cuyo vencimiento pasa del 2010 al 2024. El mismo gobierno que se niega a reformular el presupuesto pese al obvio cambio de escenario macroeconómico, se adelanta dos años en prorrogar un impuesto, tal vez para usarlo como garantía de algún bono o fideicomiso que permita "robarle" recursos al futuro.
En suma, la constante más clara de la "ley de leyes" es concentrar poder y recursos en las sabias manos del matrimonio gobernante.