Señores directores: Hoy, en nuestro diario existir, la vida y la muerte juegan una partida todos los días; argentinos involucrados en un festín de la impunidad y la contradicción y hechos que suman inseguridad a la inseguridad reinante. El mercado financiero está dominado por el pánico, no por la lógica, mientras tanto siguen los temores de la recesión. Nos estamos acercando a un mundo de los sueños rotos, querer cambiarlo es arriesgarse a que el mundo lo cambie a uno. Hay que reconocer la importancia de los deseos profundos y luchar por ellos; sentirnos más humanos con todo lo que implica: convicciones, lealtades, diálogos, sensatez; es que hoy todo es arbitrario y caprichoso.
Hay chistes que giran en torno de la tontería, algunos se atreven a retratar a nuestra sociedad con extrema ironía, desde un lugar de inexplicable escepticismo, burlándose hasta de lo doloroso.
El cuadro social está deteriorado, recordemos algunos pensamientos del ayer sobre las conductas humanas; hay una costumbre oriental: no decir nunca todo lo que se piensa, sí esforzarse en decir algo que aplaque las discusiones. Voltaire aconsejaba: esperando la muerte que es nada, gocen de la vida que es poca cosa... "Soy incapaz de encontrarle algún significado a la vida, ella sólo se justifica por la diversión que procura", palabras de Oscar Wilde. Hay voces que dicen: no nos importa quien caiga con tal de que no sea yo y como dijo G. Elliot con cinismo "bendito aquel que nada espera". Habría que inventar una vacuna contra el atropello para unos y contra el poder contra otros.
Si no nos enseñan educación, no nos enseñan a vivir. Hay un mundo que revienta de la gordura y hay otro donde mueren por desnutrición; hay pequeñas fatigas y hay fatigas que desangran; el mundo parece haber perdido más que nunca la brújula.
La verdadera guerra que hoy se libra es el viejo combate del "hombre enemigo del hombre". La crisis está arrastrando a todos, incluso a los países emergentes. Problemas económicos, severos, préstamos hechos con ligereza, países víctimas de presiones especulativas, días de ruleta rusa para los mercados financieros. ¿Estamos al borde del desborde? Crisis: una verdad humillante a nuestra condición humana. Epoca de prisa, incomunicación, agresividad, desasosiego y angustia. Ante un escenario mundial de tanta incertidumbre, estamos esperando que aclare, se malgasta energía mental en palabras innecesarias; para comunicarse con los demás es necesario primero hacerlo con uno mismo; cumplir con el deber es un desafío cada mañana. Están los fanáticos de una mala causa o los que la defienden por propio interés y hay quienes se sienten ineptos para albergar cualquier entusiasmo.
El mal debe ser castigado, por el bien general de todos.
Clary Miroznik Germán. Ciudad.