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AFP-Télam-EFE
El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, pidió hoy una acción urgente para evitar que la crisis económica estadounidense se expanda y detener la hemorragia de fuentes de trabajo, en su primer discurso radial tras su victoria electoral del martes.
En su alocución el todavía senador demócrata por Illinois dijo que "no hay que perder un instante".
Señaló que aunque la administración del presidente George W. Bush y el Congreso tomaron medidas para apuntalar al sector financiero y a otros de la economía, Estados Unidos "necesitará otras iniciativas durante esta transición y en los meses posteriores".
"Primero, necesitamos un plan de rescate para la clase media que invierta esfuerzos en crear empleos y lleve alivio a las familias que ven cómo se reducen sus sueldos y desaparecen sus ahorros de toda la vida", dijo el presidente electo.
Obama señaló que el gobierno necesitará encarar el amplio impacto de la crisis financiera en otros sectores de la economía y asegurarse de que el plan de rescate aprobado por el Congreso funcione para estabilizar los mercados financieros, proteger a los contribuyentes y ayudar a los propietarios de viviendas.
"Finalmente, avanzaremos con una serie de políticas que fortalecerán a nuestra clase media y a la economía a largo plazo", prometió Obama.
Afirmó que no subestima las dimensiones de la tarea que tiene por delante.
"Algunas de estas alternativas serán difíciles, pero Estados Unidos es un país fuerte y capaz de recuperarse", anotó. "Sé que tendremos éxito si dejamos los partidismos de lado y trabajamos juntos como nación".
Ayer, en conferencia de prensa en Chicago, donde reside, Obama había ratificado estos mismos conceptos.
"Necesitamos un plan de rescate para la clase media, crear empleos, más ayudas a las familias que reciben menos sueldos y especialmente ampliar los subsidios de desempleo para los que no encuentran trabajo".
El presidente electo norteamericano dijo que la salida de la crisis económica -la mayor desde 1930 por la caída del mercado hipotecario- no será fácil ni rápida, y que los padecimientos de los estadounidenses son un "recordatorio apremiante" de la necesidad de estabilizar rápidamente el sector financiero.
En su primera conferencia de prensa desde su elección, Obama se mostró ayer rodeado por un nutrido grupo de asesores financieros y dijo que pidió a su equipo de transición que "elabore ideas para ayudar al sector automotor".
Junto a Obama se encontraban, entre otros expertos, el representante demócrata Rahm Emanuel, a quien Obama designó secretario general de la Casa Blanca, el ex presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, el alcalde de Los Angeles, Antonio R. Villaraigosa y el ex secretario del Tesoro, Robert E. Rubin.
El líder negro afirmó que "hay familias que están luchando sobre cómo pagar sus cuentas. Estados Unidos tiene un solo presidente a la vez y hasta el 20 de enero es el actual".
Obama dijo que llevará adelante varias reuniones con su grupo de asesores para tratar las prioridades de su gobierno y agregó que para revitalizar la economía hay que restablecer la confianza.
"Tenemos una crisis financiera que se está propagando al resto de la economía. Vamos a necesitar un paquete de estímulo", aseguró.
La reunión de Obama con sus asesores financieros tuvo lugar en otro día crítico para la economía estadounidense. Datos oficiales mostraron que la tasa de desempleo aumentó a su nivel más alto desde 1994 en octubre, a 6,5%.
El Departamento de Trabajo dijo que en octubre se perdieron 240.000 puestos de trabajo. Fue el décimo mes consecutivo con pérdida de puestos de trabajo.
Otros datos indican que nada menos que 651.000 trabajadores perdieron en los últimos tres meses sus fuentes de ingreso.
Obama confirmó ayer que había recibido una carta del presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, tras su victoria sobre el republicano John McCain.
"Revisaré la carta del presidente Ahmadinejad y le responderemos de manera apropiada", indicó.
Sin embargo, señaló que el desarrollo de armas nucleares por parte de Irán era "inaceptable" y que la República Islámica debe dejar "de apoyar a organizaciones terroristas".
Obama dijo durante su campaña que estudiaría la posibilidad de mantener conversaciones directas con enemigos de Estados Unidos como Irán, Corea del Norte y Cuba.
Por otra parte, y a pesar de las diferencias de criterios y gestión, Obama señaló que el actual presidente, George W. Bush, lo invitó a reunirse en la Casa Blanca. "Hay que pensar de manera pragmática", sostuvo.
El futuro mandatario norteamericano dijo que no está solo a la hora de enfrentar la crisis y al respecto aclaró que ya habló con todos los ex presidentes del país, quienes le brindaron su apoyo.
Dijo también que responderá a la crisis de manera "adecuada" y admitió: "No es algo que podamos hacer a la ligera, tenemos que pensarlo".
Obama afirmó ayer que reparar el sector automotor es una de sus máximas prioridades.
La declaración de Obama coincide con la publicación de los preocupantes resultados financieros de General Motors y Ford durante el tercer trimestre.
Las dos compañías registraron pérdidas durante los tres pasados meses y, en el caso de General Motors, el ritmo de gasto podría dejar a la empresa sin efectivo a finales de año.
"Las noticias que han llegado esta semana del sector automotor nos recuerdan las dificultades que encara, y que llegan a los incontables proveedores, pequeños negocios y comunidades en toda la Nación", afirmó Obama.
"El sector automotor es la espina vertebral de la industria estadounidense y una parte crítica de nuestro intento para reducir nuestra dependencia del petróleo extranjero", continuó el mandatario electo. "He hecho una de las máximas prioridades de mi equipo de transición trabajar en otras opciones para ayudar a que el sector del automóvil se ajuste, capee la crisis financiera y tenga éxito a la hora de producir en Estados Unidos coches de reducido consumo", añadió.
El fabricante estadounidense Ford anunció una pérdida neta trimestral de 129 millones de dólares, menor a lo previsto, pero afirmó que suprimirá 10% de su fuerza laboral.
General Motors, el mayor fabricante norteamericano, anunció en la jornada que podría encontrarse en 2009 con un nivel de liquidez que no le permita continuar sus operaciones, por lo que renunció a comprar su competidor Chrysler, y señaló que tomará todas las medidas posibles para evitar la quiebra.