El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva inauguró hoy en San Pablo la reunión de ministros del G-20, de países ricos y emergentes, que analizará la reforma del sistema financiero en preparación de la cumbre del grupo que se celebrará el 15 en Washington.
El objetivo de los ministros del G-20 es discutir las posibilidades de una reorganización del sistema financiero e instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), creadas en Bretton Woods (Estados Unidos, 1944), y que, para muchos gobiernos, dio muestras de inoperancia.
El G-20 incluye a las mayores economías mundiales (Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Italia y Estados Unidos), a la Unión Europea y a 12 naciones emergentes: Brasil, Rusia, India, China, Argentina, Australia, Indonesia, México, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur y Turquía.
Los países del grupo suman las dos terceras partes del comercio y población mundiales y el 85% del Producto Interno Bruto del planeta.
Además estarán presentes los titulares del FMI, Dominique Strauss-Kahn, del Banco Mundial, Robert Zoellick y del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet.
Estados Unidos ha advertido que no deben esperarse medidas concretas. Para la Casa Blanca, el encuentro debería servir para identificar las causas de la crisis, examinar las medidas tomadas para enfrentarla y exponer ideas sobre futuras reformas.
La urgencia está planteada porque la recesión de los países industrializados castigaría a las naciones emergentes y en desarrollo debido a las previsibles disminuciones del comercio.
Para el presidente brasileño, la dirección de las instituciones financieras como el FMI y el BM deberá integrarse respetando la actual correlación de fuerzas de la economía real del mundo.
Lula ha reiterado sin descanso en las últimas semanas su convicción sobre la necesidad de reformular lo que se ha denominado la "gobernanza financiera mundial".
Después de dos reuniones sucesivas ayer con sus pares de las potencias emergentes, el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mántega dijo que "es necesario reformular el sistema financiero mundial" y aportarle más regulación, fiscalización y transparencia.
El sistema "creado en Bretton Woods (Estados Unidos, 1944) necesita ser reformado porque ha dado muestras de estar agotado", argumentó.
El llamado grupo Brics (Brasil, China, India y Rusia) incluso emitió una declaración donde expresó un "llamado a la reforma de las instituciones multilaterales para que reflejen los cambios estructurales en la economía mundial".
Esas reformas también deben reflejar "el rol central que los mercados emergentes desempeñan actualmente", agrega el texto.
También decidió apoyar "todos los pasos necesarios para finalizar" la ronda de Doha en la Organización Mundial de Comercio.
El encuentro de San Pablo se desarrolla paralelamente con la cumbre de líderes de la Unión Europea en Bruselas, para afinar una posición común para la reunión convocada por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
En Estados Unidos, un portavoz de Obama precisó que el presidente electo no participaría en la cumbre de Washington, en la que los europeos intentan presionar a las autoridades norteamericanas para que acepten una mayor regulación financiera.