Danilo Chiapello
Patrulleros y servicios de emergencias -que ya venían sin descanso desde la madrugada-, debieron intervenir hoy en varios casos de robos, asaltos a mano armada y tiroteos en plena vía pública, en una jornada de tinte frenético.
La secuencia comenzó bien temprano en la zona norte, más precisamente en Aristóbulo del Valle al 10.300, en jurisdicción de Altos del Valle.
Minutos después de las 7 Miguel Angel Enriquez (57), salió de su domicilio y aprontó su automóvil particular con la intención de llegar hasta el mercado concentrador de frutas y verduras, de Yapeyú. El nombrado debía efectuar varios pagos a sus empleados.
Pero en momentos que cerraba el portón del garage aparecieron en escena dos sujetos armados. Sin mayores trámites los cacos lo encañonaron y bajo amenazas de muerte le ordenaron ingresar a la casa.
Ya en el interior del inmueble los rufianes comenzaron a reclamar por el dinero. Al cabo de algunas "apretadas" los malvivientes se hicieron de una suma cercana a los 10 mil pesos. El dinero ya estaba repartido en sobres, de mil pesos cada uno. Pero sabido es que la vileza no tiene límites. Antes de retirarse uno de los malvivientes le propinó a la víctima un tremendo culatazo con el arma que empuñaba. Como consecuencia de esta acción el hombre sufrió una herida cortante en el cuero cabelludo. Acto seguido desaparecieron del lugar.
Respecto de este robo se conjetura que los ladrones habían hecho un buen trabajo previo de inteligencia, que les permitió conocer el dato del dinero que había en el lugar.
Minutos después se tuvo noticias sobre un robo a mano armada concretado en cercanías de la cancha de Unión, más precisamente en la estación de servicios Petrosol, que se ubica sobre la avenida López y Planes, a la altura del pasaje Irala.
Los que actuaron aquí fueron dos individuos que se conducían a bordo de una moto, se presume una honda Bizz.
Ambos rufianes, no mayores de 20 años, redujeron primero al playero del establecimiento y luego al propietario, a quienes los encerraron en una oficina. Ya en dicho lugar sustrajeron la recaudación y otro monto inferior que había para el cambio.
Pero los planes de los ladrones cambiaron drásticamente cuando al lugar arribó un joven, que tiene vinculación con el negocio.
Este último no necesitó mayores explicaciones para advertir que los estaban robando. Entonces se puso en persecución de los sujetos que escapaban a bordo de la moto, por encima de las vías del ferrocarril que se ubican junto al pasaje Irala.
Lo peor llegó cuando al sentirse perseguidos los cacos abrieron fuego contra el automóvil, haciendo desistir a su conductor y logrando zafar de la situación.
Poco después la policía inspeccionó la zona y en lugar fueron hallados los tres casquillos, calibre 9 milímetros, con los que habían disparados los rufianes.
Y a media mañana otra vez los patrulleros debieron acudir raudos a la zona cuando les avisaron sobre disparos de arma de fuego en plena vía pública.
Esta vez el incidente se había producido en Villa del Parque, en una carnicería de Padre Catena al 4300. Allí un rufián había arremetido pero se encontró con la resistencia del comerciante.
Al cabo de un forcejeo el delincuente sacó a relucir un arma de fuego y disparó varias veces contra el negocio en una reacción que, por suerte, no arrojó víctimas personales.
La dramática escena fue observada por muchos vecinos que atinaron a buscar refugio en sus viviendas mientras el ladrón escapaba a la carrera.
Al cierre de esta edición distintas comisiones de la URI realizaban batidas en el sector en búsqueda del autor del hecho.