De la redacción de El Litoral
Para este domingo 16, a las 22, en el Auditorio de ATE ubicado en San Luis 2854, está previsto el estreno de la obra teatral "Plumas de agua", de la dramaturga santafesina María Rosa Pfeiffer, con dirección de su autora y de Mari Delgado, y la actuación de Alejandra Digliodo, todas integrantes del Grupo Malma. En la trama, una mujer que ya ha pasado los cuarenta, que tiene sólo a su hijo, decide cambiar el rumbo de su vida: renuncia a la oficina en la que trabaja desde siempre, y por sobre todas las cosas se prepara para cumplir uno de sus sueños: correr el mítico maratón Santa Fe-Coronda.
La protagonista de esta historia tiene dos pasiones: el cine y el natación, se entrecruzan en monólogos que van cambiando de interlocutor. Una amiga, su madre, una paciente ocasional en una sala de espera, su hermano, se constituyen en imagen a través de las palabras.
María Rosa Pfeiffer dice a El Litoral que "toda hipótesis de puesta teatral es siempre -en realidad- una supuesta en su sentido más literal, una conjetura. Y en el potencial presuntivo de un texto, dicen, radica su carácter de detonador imaginario. "Plumas de agua' surge en principio de un pedido de la actriz Alejandra Digliodo. Más que un pedido, de una manifestación de deseo: desafiarse a sí misma en su carrera actoral con un unipersonal. El deseo y la mirada del "otro' a veces encuentra su resonancia y su reflejo".
Para la dramaturga, la idea de escribir para Alejandra pronto se convirtió en imagen: "Una mujer practicando natación tendida en dos banquitos en la cocina de su pequeño departamento". La imagen le ganó a la idea, "construida desde el conocimiento de la actriz y sus posibilidades, y desde mi propio imaginario, en muchos puntos tangentes con el suyo, por orígenes semejantes, por experiencias de vida".
"Referentes autobiográficos, sueños y fantasías compartidos desde la amistad y desde el trabajo teatral juntas, fueron develando este monólogo que a lo largo de su construcción va encontrando por sí mismo distintos interlocutores: la amiga, la madre, el hermano, alguien desconocido en un lugar impersonal".
Dos pasiones: la natación y el cine, "enhebran la historia de este personaje singular y cobran la fuerza de dos mundos que instalan la escena y la extraescena. Cruzar la poética propia de un maratón mítico con el mundo fantástico del cine. Trabajar con la dialéctica del agua como elemento contundente, contenedor y arrasador a la vez, atravesarlo con la ficción de la gran pantalla, su luz, su intangibilidad, fueron los ejes estructurales de la obra. El agua y el cine pueden caber en un pequeño departamento. Y en él, el personaje es posible: una mujer que nada, que recuerda, que sueña... para no morir".
Para Mari Delgado, quien también asume la dirección junto a Pfeiffer, "la casa, el cuarto, el granero donde estuvimos solos, proporcionan los marcos de un ensueño interminable... Si se da a todos esos retiros su función que es la de albergar sueños, puede decirse que existe para cada uno de nosotros una casa onírica, una casa del recuerdo-sueño, perdida en la sombra de un más allá del pasado verdadero... Estamos aquí en la unidad de la imagen y del recuerdo, en el mixto funcional de la imaginación y de la memoria".
Una mujer -destaca- sueña con una utopía: correr el histórico y emblemático maratón Santa Fe-Coronda, "no para ganar. Para competir nomás. Desafiarse a sí misma". Las paredes de su departamento le dan el marco a su ensueño y albergan sus deseos más profundos. En él, vive su realidad y su virtualidad.
"Para la puesta en escena de la obra partimos de esta concepción del espacio como la casa, el nido, refugio de recuerdos y principio materno que alimenta y protege sus pensamientos y sus sueños. Aparece claramente la imagen del útero en su significación de génesis y principio de receptividad. Proyectamos construir el espacio escénico como ámbito habitado por la protagonista y los sucesivos interlocutores, espectadores silenciosos de su diálogo interior. Y finalmente, el agua, elemento que fluye y atraviesa la historia. Vital para la protagonista: se trasluce en su voz, sus movimientos, su recuerdo, su emoción.
Con humor y con ternura -finaliza Delgado-, esta mujercita apasionada nos invita a entrar a su mundo, y a reconocernos en su historia pequeña y particular, como un intento más de los humanos por explicarnos el sentido de la vida.
Escenografía y vestuario: Osvaldo Pettinari; diseño de iluminación: María Rosa Pfeiffer y Mari Delgado; realización musical: Walter Walker; diseño de afiches y programas: Karina Terribile; producción José Bastías.
Funciones: domingos: 16, 23 y 30 de noviembre; 7 y 14 de diciembre, a las 22.